Estudió primero la licenciatura de etnohistoria en la ENAH. ¿Qué es la etnohistoria?
Baltazar Brito – La etnohistoria es una parte, si lo podemos llamar así, es una licenciatura que incluye estudios en antropología, o en etnología en este caso, y que también estudia la etnohistoria. En México en específico se ha especializado en el estudio de aquellos que no tuvieron la oportunidad de escribir su propia historia. Llámense obreros, pueblos indígenas, clases que han sido desamparadas, niños de la calle, que ahora les llamamos, que antes se llamaban expósitos, y todas aquellas personas que no tuvieron la oportunidad de escribir ellos particularmente su historia. La etnohistoria en México ha pretendido dedicarle su esfuerzo precisamente a reconstruir el devenir de todas estas clases que no han podido escribirla.
Una parte importante de su trabajo ha estado vinculada con los códices. ¿Qué son los códices, Doctor?
Baltazar Brito – Los códices son aquellos manuscritos que elaboraban los pueblos indígenas de lo que ahora conocemos como México. Por supuesto, en ese entonces no había la división geográfica como la conocemos en la actualidad. En términos generales le llamamos Mesoamérica a la región en donde se escribieron libros.
Han de saber que en el mundo solamente hubo cinco o seis lugares –focos civilizatorios– que tuvieron la escritura como desarrollo durante su historia; en América, el único lugar donde se desarrolló la escritura, es Mesoamérica, que abarca más o menos desde Zacatecas hasta Honduras, hasta donde llega lo maya.
Los códices son la voz de los pueblos indígenas atrapadas en imágenes, porque no escribían con letras, sino con imágenes.
En estos documentos, ¿hay algo que nos ayude a encontrar aspiraciones de justicia en las comunidades de Mesoamérica?
Baltazar Brito – Por supuesto. Hay códices jurídicos que próximamente expondremos en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México. Particularmente conocemos más lo más cercano al siglo XVI, que es la llegada de los europeos a estas tierras.
De los mexicas en Texcoco, por ejemplo, conocemos una serie de leyes establecidas para el buen gobierno de los altepetl o pueblos o ciudades importantes, como se les llamaba en ese entonces. Conocemos más de lo mexica porque ahí existían leyes muy específicas que tenían un castigo especifico para cada caso. Para la buena convivencia esas leyes siempre tienen que ejercerse como tal. El derecho es muy antiguo, pero en estas tierras lo más conocido es lo mexica y lo texcocano.
¿Por qué conocer la historia de Mesoamérica y los códices en este momento?
Baltazar Brito – Todos los pueblos durante su historia han dejado huella. En este caso, libros, por ejemplo, de lo que en determinado momento esas sociedades consideraron que era pertinente. En cuanto a los códices, está marcada la geografía, la historia, la política, la genealogía, la religión, entre muchas otras cosas.
Es importante conocerlos, además, porque México tiene un espejo en el cual verse; estos documentos antiguos son un crisol de culturas que habitaron en estas tierras y que permiten conocer sus ideas, aciertos y errores para que en la actualidad tengamos un futuro más cierto.
¿Deberíamos buscar entender la justicia, la democracia, los derechos humanos, la igualdad en esos códices?
Baltazar Brito – Sí, aunque por supuesto derechos humanos y algunas otras categorías son de reciente manufactura. Tendríamos que buscar algún paralelo o algo en que comparar no por ejemplo los derechos de las mujeres eran iguales en la antigüedad seguramente no pero eso es precisamente lo que debemos de estudiar y de analizar para que ahora está igualdad de estos derechos humanos se vean patentes en la gente que vive aquí hacia el futuro hacia el presente y hacia el futuro pero si no conocemos qué pasó pues no podemos como llevar a cabo este tipo de comparaciones
Hay un retorno de un discurso indigenista y de su historia; recientemente España se disculpó con México. Para usted que trabaja en museos, en archivo, en biblioteca, esto no es nuevo: ver cómo desde el gobierno se utiliza la historia para emitir un cierto discurso o una cierta acción, y en México no es la excepción. En este contexto, ¿qué opinión le merece el uso político que se le está dando a la historia de nuestro país? ¿De qué manera deberían las personas acercarse a estos temas?
Baltazar Brito – Todos las personas que se asocian en un partido político y llegan al poder, tienen una misión muy específica. El Estado, en términos generales, pretende hacer homogénea a toda la gente que vive en ese territorio. Una de las formas que tiene es tomar ciertos elementos históricos para presentar ejemplos. Esa es la función del Estado. ¿Cuál es la función del pueblo en este caso? Conocer si lo que nos están diciendo tiene un fundamento o nada más es un discurso político. En términos generales creo que en la actualidad, lo cual no es algo nuevo, antes en la época de la revolución, pues se toman ciertos personajes y son a los que se les hace héroes para que la gente tenga un ejemplo específico para poder sentirse partícipe de ese Estado.
Ahora se le ha tratado de dar a los pueblos indígenas un reconocimiento jurídico. Eso es bueno. Particularmente los pueblos indígenas han estado siempre sojuzgados. No se les han reconocido derechos. Por ejemplo, a pesar de que hay pueblos en Chiapasque tienen una riqueza natural muy importante y agua por montones, no tienen luz, aún cuando de ahí se está produciendo una gran cantidad de energía eléctrica. Podemos o no estar de acuerdo con ciertas cosas, pero no podría estar en contra de que se garanticen sus derechos a mucha gente que nunca los ha tenido. Eso es muy bueno para el pueblo de México.
Seguramente cuando los próximos gobiernos de México detenten el poder, buscarán otros elementos que les permitan, de acuerdo a su propio discurso político, desarrollar su proyecto. Eso siempre generará diferencias, porque unos creen en unas cosas y otros en otras.
¿Cuál es el papel de la biblioteca del Instituo Nacional de Antropología e Histroia en la divulgación o en el conocimiento en acercar a la comunidad en el conocimiento sobre la información de las culturas mesoamericanas?
Baltazar Brito – La Biblioteca Nacional de Antropología e Historia tiene más de 137 años. Y es una biblioteca patrimonial. ¿Qué quiere decir esto? Que resguarda colecciones muy antiguas, tal es el caso de los códices. Los códices es una de las colecciones más relevantes no solo de México, sino del mundo, debido a que la mayoría de los códices fueron destruidos durante la época virreinal. La biblioteca resguarda alrededor de 200 de los cerca de 600 que existen en el mundo.
En ese sentido, existe, primero, una obligación por conservarlos. Tenemos una bóveda específica para ese fin, con temperatura, humedad y luz controlados siempre, en todos los días del año; segundo, estudiarlos y difundirlos. Para ese fin la Biblioteca tiene como una obligación poner ese patrimonio de todos los mexicanos cerca de la gente; por ejemplo, a través de una exhibición en donde cualquier persona puedan ir y ver el Códice Boturini o el Códice Tonalámatl de Aubin. Además estamos digitalizando todos nuestros acervos, haciendo libros, dando conferencias, entre otras como esta entrevista.
Las bibliotecas tenemos una responsabilidad muy fuerte en la conservación, el estudio y la difusión de este gran patrimonio que es de todos los mexicanos.
Ahora que comenta sobre la digitalización de los códices para que puedan tener acceso más personas, ¿cuál es el futuro que ve usted de las bibliotecas con el uso de la inteligencia artificial?
Baltazar Brito – Vamos a convivir las bibliotecas antiguas, las bibliotecas patrimoniales con la inteligencia artificial y con las cosas que salgan a futuro. Afortunadamente, el libro antiguo es como un ejemplo de lo que se pensaba y de lo que se hacía en la época anterior en México. Tenemos colecciones muy importantes.
¿Cómo lo vislumbro? Bastará con pedirle al servidor ue muestre el códice que sea de nuestro interés e inclusive nos lo leerá. Pero eso no le va a quitar importancia al documento en sí. Ese va a quedar como materialidad; o sea, si uno quiere estudiar cómo lo hicieron, con qué lo pintaron, necesariamente tendrá que acudir al manuscrito. Debemos de verlo como una gran oportunidad.
Tengo un caso. Apenas salió un libro que encontramos hace unos dos o tres años. Tuve el gusto de ver en una casa una caja con unos libros viejos, donde encontré unos códices que nadie había visto antes. Hicimos estudios con rayos infrarrojos y pudimos ver que debajo de lo que se apreciaba a primera vista, existían imágenes de otros tres documentos. Sin la tecnología no lo hubiéramos podido conocer. Si la aplicamos a las cosas antiguas nos vamos a llevar sorpresas como esas.
¿Y qué va a suceder? La tecnología nunca me va a poder decir claramente a qué huele una biblioteca con libros antiguos ni igualar el roce de mis dedos para cambiar la hoja. Claro, me van a decir que soy un romántico del libro antiguo, pero todo aquel que tiene o que ha entrado a una biblioteca, lo primero que le llama la atención es su aroma.
Entonces vamos a convivir lo antiguo con lo moderno, que espero que siga adelante porque nos vamos a llevar sorpresas. Eso es lo que somos en la actualidad. La sociedad actual convive con las sociedades antiguas en en cada estrato del tiempo. Y eso es lo que debemos hacer, entablar este diálogo, porque podemos seguir aprendiendo del pasado.

