Casas de los Saberes Jurídicos: la apuesta de la Nueva Corte

Entre las diversas transformaciones que se están impulsando en la Suprema Corte de Justicia de la Nación y, en particular en aquellas relacionadas con acercarse a las personas, se ha previsto la renovación de las Casas de la Cultura Jurídica, que pasan a denominarse Casas de los Saberes Jurídicos y a ampliar su visión y con ello, a renovar liderazgos.

Estos cambios representan un nuevo paradigma. Las Casas de los Saberes Jurídicos tendrán un enfoque más inclusivo, en el que se ponga en el centro a grupos y personas que anteriormente no habían sido visibilizados, y serán espacios vivos desde donde se expanda su alcance e impacto en la comunidad.

La incorporación de nuevos liderazgos se enmarca en el Acuerdo General de Administración VI/2019, que en su artículo 5º permite reorganizar las estructuras ocupacionales con el fin de implementar nuevos planes de trabajo. Asimismo, reconoce que las direcciones son puestos de libre designación, lo que garantiza que quienes los ocupen en las distintas sedes estén plenamente alineados con los objetivos institucionales.

En este sentido, con base en derecho, los derechos y beneficios del personal de base se mantienen intactos, incluido el respeto de sus contratos, así como la celebración de nuevos contratos.

A pesar de contar con presencia en todas las entidades federativas, las Casas de los Saberes Jurídicos habían mantenido un alcance limitado y enfocado en espacios académicos poco accesibles para toda la comunidad. Con el cambio, se busca acercarlas a colonias, barrios y comunidades que históricamente han quedado fuera del diálogo con el Poder Judicial de la Federación, para consolidarse como puntos de encuentro donde las personas puedan conocer sus derechos, comprender la función del Poder Judicial y entender cómo la justicia impacta en su vida diaria.

Las Casas de la Cultura Jurídica de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, tienen su raíz en 1995, cuando desde ahí se impulsó un programa para rescatar, conservar y organizar su acervo archivístico; los espacios donde eso se estaba llevando a cabo, hacia 1998 se transformaron en “Casas de la Cultura Jurídica”, e incorporaron bibliotecas especializadas y actividades académicas. Sin embargo, su alcance real hacia las personas fue limitado.

Con esta evolución, la Suprema Corte de Justicia de la Nación comunica con claridad: la justicia y la cultura jurídica no deben quedarse en los libros ni en actividades cerradas, sino salir a las calles y generar un vínculo auténtico con la sociedad. Las Casas de los Saberes Jurídicos marcan el inicio de una nueva etapa de justicia más accesible, visible y cercana a la vida de todas las personas.

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