De la creación del Estado palestino a la declaración de hambruna


Ante el genocidio que Israel, bajo el mando del primer ministro Benjamin Netanyahu, está perpetrando contra la población del Estado Palestino, las decisiones de la comunidad internacional deben ser duras. Paulina Palencia reflexiona al respecto.


Tras dos años de la invasión a la Franja de Gaza, orquestada por el gobierno israelí liderado por el primer ministro Benjamín Netanyahu, se vislumbra que el actual orden mundial está encaminado a un unilateralismo que emerge por la tiranía encabezada por el hambre institucional de un hombre a costa de la humillación y la sumisión de la dignidad humana. Los espectadores del genocidio en la Franja de Gaza condenan enérgicamente sin brindar soluciones factibles debido a que las rémoras del pasado yacen en los recuerdos de culpabilidad que ahora se traducen en un apoyo fehaciente a una nación opresora. ¿En qué momento las aspiraciones de un solo hombre por exterminar a un pueblo se convirtieron en órdenes para otros? ¿La gloria en la Franja de Gaza culminará con su adhesión a Israel? Si la interrogante se supone cierta, temo decirle, estimado lector, que ¡la invasión no se trató de los rehenes!

Ante los ojos del mundo

El Tercer Reich (la Alemania nazi) pretendió llevar a cabo un exterminio en secreto del pueblo judío en pleno contexto de la Segunda Guerra Mundial. La posibilidad fue permeable debido a múltiples factores. En primera instancia, a que los aliados minimizaron o desconocían la crueldad de Adolfo Hitler; en segundo lugar, quienes intentaron sabotearlo o detenerlo, terminaron fusilados, y, por último, quienes pretendieron hacer uso de los medios de comunicación para evidenciarlo fueron silenciados para evitar el daño psicológico-social que perturbaría a la población mundial al exponer las pruebas, ya que éstas, evidentemente, eran descomunales.

Por su parte, la amenaza territorial del Ejército Rojo (las fuerzas armadas de la Unión Soviética) orilló a que los nazis intentaran eliminar toda la evidencia de los campos de concentración; sin embargo, el daño estaba hecho: las pilas de cuerpos sin enterrar, los miles de sobrevivientes en mal estado físico-mental y, sobre todo, el flagelo incesante a la dignidad humana era permisible. Por ello, la sociedad internacional prometió mantener y salvaguardar la paz mundial. No obstante, desde 2023, la vulneración a la Carta de las Naciones Unidas recae en el primer ministro israelí al cometer un exterminio ante los ojos del mundo sin que nadie lo detenga. La negligencia internacional convierte a los Estados en cómplices y a los ciudadanos en coautores de la agonía del pueblo palestino. Lo anterior no es más que un reflejo de la compleja conciencia colectiva de la humanidad: ¿por qué rehusarse a validar o hacer uso de las instancias internacionales para el debido cumplimiento del derecho internacional? ¿El poder de los valores universales vinculados al falso patriotismo sionista debe imperar a costa de la muerte de inocentes?

La víctima 

Los señalamientos de crímenes de guerra y lesa humanidad en agravio del pueblo palestino son incuestionables y han sido señalados por la Corte Penal Internacional. Empero, ¿por qué el gobierno israelí se siente atacado por no tener la simpatía absoluta de la sociedad internacional? Ante estas circunstancias, el hecho de no apoyar el movimiento sionista bajo los auspicios de crímenes de guerra no equivale a antisemitismo; por el contrario, se trata de evidenciar que esta guerra nunca se trató de los rehenes, sino de la adjudicación total de la Franja de Gaza, así como de Cisjordania; razón por la cual en esta coyuntura es preciso costear la ofensiva militar por tierra para mantener el control y ocupar nuevas zonas; pero ¿es ético forzar el desplazamiento de miles de niños y mujeres? ¿Es coherente implementar el uso de la fuerza contra civiles atemorizados y heridos? ¿Y atacar hospitales, refugios y organizaciones que brindan ayuda humanitaria a la población civil?

Ayuda humanitaria

¿La solución viable a la invasión consiste en incrementar los fondos y los apoyos internacionales para brindar ayuda en la zona de guerra? O bien, ¿lo ideal no sería crear y fomentar mecanismos para evitar la confrontación entre las naciones? La respuesta a la pregunta anterior es sencilla: el ente supranacional por excelencia —la Organización de las Naciones Unidas (onu) fue creado para “preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra”.1 ¿Ese propósito fue inválido desde que Estados Unidos, la Federación Rusa, Israel y la República Popular China, por mencionar algunos, se rehusaron a comprometerse con los principios rectores de defender los derechos fundamentales del hombre y por eso crean mecanismos que se contraponen al progreso económico y social de todos los pueblos?

En julio de 2025 la ofensiva del gobierno israelí continuó. La Knesset2 aprobó la declaración de soberanía israelí en Cisjordania; la moción fue aprobada aun cuando el hecho vulnera flagrantemente el derecho internacional al anexarse de forma ilegal un territorio que no le corresponde. El hecho logró lo inimaginable: el Reino de Arabia Saudí, el Reino de Bahréin, la República Árabe de Egipto, el Reino Hachemita de Jordania, la República Federal de Nigeria, el Estado de Qatar, la República de Türkiye, los Emiratos Árabes Unidos, la Liga de los Estados Árabes y la Organización de Cooperación Islámica y el Estado Palestino emitieron un comunicado en conjunto, ante la provocación y la amenaza, en el cual manifestaron su rechazo a la moción del Parlamento israelí e invalidan dicha legitimación. Sin embargo, la condena quedó sólo en papel pues no hubo soluciones a los asentamientos ilegales en Cisjordania.

El 22 de agosto del año en curso la onu reconoció la fuerte hambruna en Gaza. Los ataques continúan, las condenas enérgicas también, así como el apoyo mediático entre propalestinos y proisraelíes. Mientras tanto, ¿quién frena la inanición de los palestinos? ¿Se logró un cese al fuego? ¿La declaración de la onu cambiará el panorama en el corto plazo? El derecho internacional señala que Israel, por ser el invasor, tendría que brindar asistencia alimentaria, pero ¿por qué habría de hacerlo si su interés es exterminar a los palestinos? Por eso, el 29 de agosto el ejército de Israel declaró a la ciudad de Gaza como zona de combate.

Riviera del Medio Oriente

Si bien Hamas y Hezbollah son organizaciones radicales del islam y han tergiversado la mente de sus fieles… no hay razón que justifique esta ofensiva militar. Nadie cuenta con la autoridad moral para destruir a una nación que continúa en espera del beneplácito internacional: la creación del Estado palestino, la promesa que ha sido incumplida desde 1948 tras publicarse en la resolución 181 de la Asamblea General de las Naciones Unidas… Han pasado 77 años de ese sueño y tal parece que la única solución de facto que percibe el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, es acelerar la creación del mejor resort del mundo en la Franja de Gaza, donde todos los habitantes podrán vivir, menos los gazatíes,3 por lo cual el éxodo de los palestinos será inminente.

El plan del presidente Trump ha desencadenado múltiples críticas y aplausos a nivel internacional. En contraste, en septiembre diversos líderes mundiales decidieron reconocer al Estado palestino. Destacan. Emmanuel Macron, presidente de Francia; el primer ministro canadiense, Mark Carney, y el primer ministro británico, Keir Starmer, todos ellos miembros del G7. Poco a poco, el ímpetu de la buena voluntad de las relaciones internacionales hace mella en las Naciones Unidas y en la comunidad internacional para contrarrestar el plan trumpista y privilegiar una solución de los dos Estados involucrados en el conflicto, la cual debe iniciar con las negociaciones del estatus de Jerusalén.

Comentarios finales

Reconocer la falta de adecuación y de adaptabilidad de los organismos internacionales debería ser uno de los pilares para salvar al multilateralismo que día a día se desmorona; sin embargo, la esperanza prevalece. El sufrimiento no debe ser el modus vivendi para los palestinos por el simple hecho de que un hombre insiste en aplazar sus cuentas políticas con la justicia sin importar el costo humano, y por eso apuesta por el desmantelamiento de Hamas, exterminando a todos los palestinos.

La frustración debería sentirse en los pasillos de la Casa Blanca al verse Trump manipulado por el primer ministro israelí a su antojo y al perder a un gran aliado en la región, el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed Bin Salman. Benjamín Netanyahu ha atacado a sus vecinos (Líbano, Siria e Irán) sin ninguna consecuencia. Las verdaderas intenciones del gobierno israelí son cada vez más nítidas: iniciar una guerra de gran escala en Medio Oriente. ¿Realmente el peor fracaso defensivo en la historia de Israel se suscitó cuando las manifestaciones civiles contra Netanyahu estaban en su apogeo pretendiendo debilitar al poder judicial?

Frenar el hard power de Netanyahu requiere decisiones difíciles y estratégicas de todas las naciones en conjunto para preservar la paz internacional.

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Fuentes de consulta

Carta de las Naciones Unidas, en https://www.un.org/es/about-us/un-charter/preamble.

“Israel declara a la ciudad de Gaza como ‘zona de combate’”, en https://www.dw.com/es/israel-declara-a-la-ciudad-de-gaza-como-zona-de-combate/a-73817215.

“La onu declara la hambruna en Gaza. Asegura que es un fracaso de la humanidad y un crimen de guerra”, en https://news.un.org/es/story/2025/08/1540356.

“Truth Social – Donald Trump. Resort Riviera del Medio Oriente”, en https://truthsocial.com/@realDonaldTrump/posts/114068387897265338.

Notas:
  1. Preámbulo de la Carta de las Naciones Unidas.[]
  2. Poder Legislativo de Israel.[]
  3. El plan de acción del presidente Donald Trump fue publicado en su red social Truth Social en febrero de 2025.[]

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