En México, la educación sexual “existe” en el discurso y en los libros de texto, pero la realidad es otra: no hay jornadas permanentes, talleres comunitarios ni estrategias de largo plazo que garanticen a las juventudes un acceso real y efectivo a la información y a las herramientas para ejercer sus derechos sexuales y reproductivos. Esta brecha es especialmente grave en las periferias —como el oriente del Estado de México— donde la falta de voluntad política y las barreras culturales agravan la invisibilización.
En estos territorios, el silencio institucional se entrelaza con un tejido social marcado por la desigualdad, la violencia, el control moral y la ausencia de políticas que reconozcan la sexualidad como parte de la dignidad humana. El resultado: juventudes que llegan a la adolescencia sin información básica sobre su cuerpo, su salud sexual y sus derechos, y que pagan ese vacío con embarazos no planeados, infecciones, violencia sexual y vidas condicionadas por decisiones que nunca pudieron tomar libremente.
En 2024 se registraron 7,956 nacimientos derivados de “madres” menores de edad en el Estado de México. Entre ellos se encuentra el caso de una niña de 10 años (en Texcoco) que tuvo a su segundo hijo, cuyo padre es un adulto de 32 años. Estos casos ponen en evidencia no sólo la ausencia de información y de atención, sino también la falla en la prevención de la violencia sexual y el abuso, incluso si se canaliza de manera errónea a través del matrimonio infantil.
Discurso sin acción
Aunque existen instrumentos legales sólidos, su cumplimiento sigue siendo muy desigual:
• La Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes (artículo 10) reconoce el derecho a la salud integral, incluyendo la sexual y la reproductiva.
• La Ley General de Educación (artículo 30) obliga a impartir educación sexual integral.
• A nivel local, el Plan de Desarrollo del Estado de México 2023-2029 incluye el embarazo adolescente como asunto prioritario.
Pero el compromiso se queda en los documentos:
1. A nivel municipal, existe 97 por ciento de desatención: sin talleres, jornadas ni sensibilización en contextos como escuelas y centros comunitarios en pueblos como Texcoco, Chalco, Ecatepec, Valle de Chalco, Amecameca, Juchitepec, Tlalmanalco, Nezahualcóyotl, Tenango del Aire, Ozumba, entre muchos otros.
2. A nivel estatal, la policía pública sigue adelante sólo en el papel, pero en realidad no hay recursos destinados para atender la educación sexual ni formación de docentes ni estrategias de alcance territorial sobre el tema.
Territorio y tabú
En el oriente del Estado de México el transporte público está precarizado y la saturación de servicios de salud dificulta el acceso a una atención adecuada. La sexualidad, especialmente en temas como la menstruación, se sigue abordando desde el tabú: sólo se les habla a las niñas sobre el particular de forma superficial y sin perspectiva de género ni interseccional.
La educación sexual integral se enfrenta a una triple barrera:
a) Violencia estructural y comunitaria. Alta incidencia de feminicidios y violencia sexual que normaliza las relaciones desiguales y riesgosas.
b) Ausencia familiar. Muchos adolescentes crecen sin la presencia cotidiana de madres o padres debido las extensas jornadas laborales de éstos, por lo cual la crianza queda en manos de abuelas, tías o, incluso, hermanos mayores, quienes también carecen de herramientas para hablar de sexualidad.
c) Influencia religiosa y moralizante. Las creencias dominantes han colocado la sexualidad como un tema vergonzoso, en el que la virginidad femenina se idealiza y el placer sexual se criminaliza.
d) Constructos sociales y control del cuerpo. La frase “ser buena mujer” se asocia con abstinencia y recato, pero se desestima que la abstinencia no es la base de la educación sexual.
¿Y la internet?
En debates públicos escolares no es raro escuchar frases como ésta: “Pero ahora hay información en todos lados y con internet ya no se necesitan profesionales que enseñen esos tópicos”. Esta afirmación, además de simplista, es profundamente clasista y desresponsabiliza al Estado.
En primer lugar, el acceso a internet no es universal ni equitativo. En muchas zonas periféricas la conexión es lenta, intermitente o inexistente; y cuando hay acceso, internet no garantiza que la información que proporciona sea veraz, científica o segura.
En segundo lugar, la educación sexual no implica sólo información, sino, además, acompañamiento, diálogo, contexto, perspectiva de derechos humanos y herramientas para identificar violencia, discriminación y coerción. Ningún buscador sustituye el trabajo sostenido que deben llevar a cabo las escuelas, las familias y la comunidad para garantizar el derecho a decidir sobre el propio cuerpo. Delegar la educación sexual integral a una búsqueda de información en Google es tan irresponsable como decir que no se necesita la escuela porque existe Wikipedia.
Criminalizar el placer, negar el derecho
Uno de los ejes más invisibles de la sexualidad es la formo como se aborda:
• Placer bajo sospecha. La sexualidad juvenil se mira sólo desde el riesgo; nunca desde el disfrute responsable y consensuado.
• Educación basada en el miedo. El mensaje institucional se centra en “evitar” embarazos e infecciones de transmisión sexual sin reconocer el derecho a decidir, explorar y vivir la sexualidad sin violencia ni culpa.
• Desigualdad de género. Las niñas reciben la carga de la “responsabilidad” y de la “reputación”; los valores se quedan en el margen del discurso sobre cuidado y consentimiento.
Consecuencias del abandono
• Embarazos de niñas y adolescentes (incluidos los casos de menores de 10 a 14 años, como el de Texcoco). El Estado de México ha registrado casi 8,000 nacimientos derivados de madres menores en 2024.
• Aunque hubo una disminución de 40 por ciento de embarazos adolescentes entre 2015 y 2023 (de 53,433 a 30,616 nacimientos registrados), la nueva cifra sigue siendo alarmante.
• En 2023 se registraron 28,554 nacimientos derivados de madres adolescentes; casi 78 nacimientos diarios, lo que ubica al Estado de México con el número absoluto de estos casos en todo el país.
• El impacto es más mayor para quienes enfrentan pobreza, discriminación, ocupación infantil y falta de acceso a la educación.
• Las infecciones de transmisión sexual van en aumento. Según el Centro Nacional para la Prevención y Control del Sida, la tasa de nuevas infecciones crece más rápido en jóvenes de 15 a 24 años que en otros grupos etarios.
• Violencia sexual normalizada. El desconocimiento de los límites y los derechos propios incrementa la vulnerabilidad y dificulta la denuncia (ya que la mayor guía de la educación sexual muchos jóvenes la encuentran en la pornografía, industria que tiene su origen en un contexto andocentrista y, por lo tanto, patriarcal y machista).
Propuestas para transformar el discurso en acción
Para revertir el abandono de la educación sexual integral en las periferias del Estado de México es imprescindible desarrollar programas comunitarios permanentes que no dependan de eventos aislados y que tengan cobertura real a nivel municipal. Estos programas deben incluir promotoras comunitarias formadas en educación sexual con perspectiva de género e interseccional, capaces de acercar información, talleres y acompañamiento a la población juvenil de manera constante. Es fundamental organizar jornadas itinerantes de salud sexual que ofrezcan entrega gratuita de métodos anticonceptivos, educación menstrual, pruebas rápidas de infecciones de transmisión sexual y charlas sobre el consentimiento y el derecho al placer, con un enfoque inclusivo. La educación familiar y comunitaria también debe fortalecerse para romper tabúes, abrir el diálogo y brindar herramientas con el objetivo de hablar de sexualidad sin culpa ni miedo. Finalmente, la despenalización del aborto debe aplicarse de manera efectiva, con protocolos claros y sin objeción de conciencia abusiva, garantizando que las jóvenes puedan ejercer ese derecho en condiciones seguras y dignas.
Conclusión: politizar la educación sexual
La educación sexual integral no es un lujo ni un favor; es un derecho humano que cuando se niega se traduce en violencia estructural, inequidad y pérdida de oportunidades. La falta de información, de acompañamiento y de políticas públicas efectivas, coloca a las juventudes en una posición de vulnerabilidad extrema, donde su cuerpo se convierte en territorio de riesgos evitables y donde la sociedad les exige responsabilidades que nunca se les ha enseñado a asumir. Mientras las juventudes no sean comparables a réditos electorales, sus necesidades no serán de importancia para el gobierno en turno (municipal, estatal o federal)
Desde hace décadas debimos habernos cuestionarnos colectivamente: “¿Qué significa vivir en un lugar donde el derecho a decidir sobre el propio cuerpo se ignora? ¿Qué responsabilidades tenemos como comunidad, como docentes, como familias y como autoridades para garantizar que niñas, niños y adolescentes tengan acceso real a la información, salud y acompañamiento? La educación sexual integral debe incluir derechos, placer, consentimiento y diversidad; sólo así podremos garantizar que las juventudes puedan elegir con libertad y vivir su sexualidad con dignidad. El silencio, la abstinencia impuesta y la criminalización del placer no pueden seguir siendo herramientas de control: debemos transformar la educación sexual en un acto de justicia social y de respeto profundo por la vida y por los cuerpos jóvenes.
La resistencia vive cuando la juventud habla e incomoda.
Fuentes de consulta
Censida, Boletín epidemiológico de vih/sida y otras its en población joven, Secretaría de Salud, México, 2023.
El Universal Edomex, “Alarmante cifra en Edomex: se registran casi 8,000 nacimientos de madres adolescentes en 2024”, El Universal Edomex, 2024.
El Universal Edomex, “Tendencia positiva: embarazo adolescente disminuye 40 por ciento en el Edomex”, El Universal Edomex, 2023.
Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, Diario Oficial de la Federación, México, 2014.
Ley General de Educación, Diario Oficial de la Federación, México, 1993.
Milenio, “Edomex registra más de 28,000 nacimientos de adolescentes en 2023”, Milenio, 2023.
Posta, “Edomex lidera en embarazos adolescentes en 2023”, Posta, 2023.unesco, International Technical Guidance on Sexuality Education: An Evidence-Informed Approach. unesco, París, 2018.

