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El motor de las reformas políticas 1977-2000. Una reflexión histórica frente a la nueva propuesta de reforma electoral

Maximiliano Ruíz Sánchez analiza sintéticamente el motor de las principales reformas políticas realizadas entre 1977 al año 2000, consideradas fundamentales en el proceso de la transición política mexicana.


El ciclo de reformas político-electorales realizadas en México entre 1977 y el año 2000 tuvo como denominador común la necesidad de distender la presión social derivada de crisis poselectorales, cuestionamientos de legitimidad y conflictos políticos recurrentes. Estas reformas se caracterizaron por la anuencia presidencial para impulsarlas o por la convergencia estratégica de las principales fuerzas políticas con el objetivo de fortalecer el sistema democrático.

La antesala de la reforma política de 1977, impulsada por el secretario de Gobernación, Jesús Reyes Heroles, se encuentra en el malestar generado por la respuesta gubernamental al movimiento estudiantil de 1968 y su preludio en 1971 tras el llamado “Halconazo”. Estos episodios evidenciaron el agotamiento del discurso revolucionario con el que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) legitimaba su hegemonía, así como el tránsito hacia prácticas represivas durante el periodo conocido como “guerra sucia” (1970-1975).

Aunque la reforma fue diseñada por Reyes Heroles, su impulso correspondió al presidente José López Portillo (1976-1982). Entre sus principales aportaciones destacó la nueva integración de la Cámara de Diputados mediante un sistema mixto: 300 legisladores electos por mayoría relativa y 100 por representación proporcional. Igualmente se expidió la Ley Federal de Organizaciones Políticas y Procedimientos Electorales (Loppe). Asimismo, se reconoció constitucionalmente a los partidos políticos como entidades de interés público, otorgándoles acceso a financiamiento público, tiempos oficiales en radio y televisión y mayores facilidades para su registro.1

A partir de esa reforma, el sistema político mexicano inició una etapa de democratización gradual. En la LI Legislatura (1979-1982), la oposición fortaleció su presencia parlamentaria.2 Además, bajo el nuevo sistema de registro, en la elección presidencial de 1982 participaron nueve partidos políticos, contraste significativo frente a la elección de 1976, en la que únicamente compitió la coalición integrada por el PRI, el Partido Popular Socialista (PPS) y el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM).3

La reforma electoral de 1986 tuvo su origen en las elecciones locales de Chihuahua, donde el Partido Acción Nacional (PAN) impugnó los resultados que favorecieron al PRI, alegando fraude electoral en diversos municipios y en la gubernatura. La conflictividad política derivada de estos hechos trascendió el ámbito local y motivó al presidente Miguel de la Madrid (1982-1988) a promover una nueva reforma electoral.

Esta reforma incrementó el número de diputados a 500: 300 de mayoría relativa y 200 de representación proporcional. Además, se creó el Tribunal de lo Contencioso Electoral y se expidió el Código Federal Electoral,4 lo que permitió la posibilidad de las coaliciones entre partidos. Sin embargo, también fortaleció la presencia del PRI en la Comisión Federal Electoral.5

La reforma de 1990 tuvo como antecedente inmediato las controvertidas elecciones presidenciales de 1988, marcadas por la llamada “caída del sistema”.6 La gestión electoral, encabezada por la Comisión Federal Electoral y presidida por el secretario de Gobernación generó severos cuestionamientos cuando las tendencias preliminares favorecían a Cuauhtémoc Cárdenas y se revirtieron en favor de Carlos Salinas de Gortari, candidato del PRI.

El triunfo de Salinas de Gortari ocurrió en un contexto de desconfianza generalizada. Paralelamente, la oposición logró un avance sustantivo en la Cámara de Diputados al obtener 240 diputados frente a 260 del PRI,7 lo que obligó a construir mayores consensos legislativos y evidenció la necesidad de crear instituciones electorales más imparciales.

Como resultado de los problemas poselectorales derivados de las elecciones federales de 1988, el fortalecimiento del PAN y la naciente formación del Partido de la Revolución Democrática (PRD)8 se constituyeron las circunstancias específicas para la confección de nuevas reglas e instituciones electorales acordes al naciente sistema plural de partidos políticos; en consecuencia, la oposición participó activamente en la reforma política enviada por el Ejecutivo en 1990.

En ese contexto se creó el Instituto Federal Electoral (IFE), que sustituyó a la Comisión Federal Electoral y que asumió la organización de las elecciones con un diseño institucional orientado a garantizar mayor legitimidad. Asimismo, se expidió el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe) y se estableció el Tribunal Federal Electoral como instancia especializada para la resolución de controversias electorales.9

En las elecciones federales intermedias de 1991 el PRI volvió a tener una presencia importante en la Cámara de Diputados, afianzando 320 legisladores frente a 180 de la oposición.10 Para 1994 el sistema político mexicano vivió una etapa de crisis marcada por el levantamiento armado en Chiapas del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y la muerte del candidato presidencial Luis Donaldo Colosio, hechos que profundizaron la ciudadanización del IFE mediante la introducción de los llamados consejeros ciudadanos, figura sugerida en la reforma política enviada por el titular del Ejecutivo y consensada por los partidos políticos.11

Posteriormente, en 1996, el presidente Ernesto Zedillo Ponce de León (1994-2000) impulsó una reforma que consolidó la autonomía plena del IFE y a su vez fortaleció la jurisdicción electoral federal al constituirse el Tribunal Federal Electoral. Estas modificaciones permitieron, entre otros avances, la elección del jefe de Gobierno del Distrito Federal y de la Asamblea Legislativa de la capital, profundizando las bases para el inminente cambio democrático anunciado en la constitución de la LVII Legislatura (1997-2000) en la que la oposición en su conjunto rebasó al PRI al reunir un número considerable de legisladores.12 Para el año 2000 se concretó la alternancia presidencial con el triunfo de Vicente Fox Quesada (2000-2006), candidato del PAN, quien puso fin a más de 70 años de predominio del PRI en la Presidencia de la República.

Finalmente, el ciclo de reformas político-electorales iniciado en 1977 demuestra que cada modificación institucional respondió a coyunturas específicas de crisis o tensión política. No obstante, en conjunto, esas reformas contribuyeron al desmontaje gradual del régimen hegemónico y a la consolidación de un sistema plural y competitivo. En ese sentido, cualquier nueva reforma electoral, como la que pretende promover la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo (2024-2030) debería orientarse a profundizar los avances democráticos alcanzados, evitando retrocesos en materia de autonomía institucional, representación política, equidad en la competencia y confianza ciudadana.

Notas:
  1. Véase el decreto que reforma y adiciona los artículos 6º, 41, 51, 52, 53, 54, 55, 60, 61, 65, 70, 73, 74, 76, 93, 97 y 115 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, publicado el 6 de diciembre de 1977 en el Diario Oficial de la Federación. Disponible en https://dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=4664439&fecha=06/12/1977#gsc.tab=0.[]
  2. Cf. Ricardo Álvarez Arredondo, El sistema de partidos políticos en México. Un esquema del autoritarismo, México, Miguel Ángel Porrúa, 2012, pp. 33-44.[]
  3. El PAN (Partido Acción Nacional) no presentó candidato, mientras que el PCM (Partido Comunista Mexicano) presentó como candidato a Valentín Campa, a quien ni los votos ni la candidatura le fueron reconocidos.[]
  4. Sustituyó a la Ley Federal de Organizaciones Políticas y Procedimientos Electorales.[]
  5. Véase el decreto por el que se reforman los artículos 52; 53, segundo párrafo; 54, primer párrafo, fracciones II, III y IV; 56; 60; 77, fracción IV, y décimo octavo transitorio de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, publicado el 15 de diciembre de 1986 en el Diario Oficial de la Federación. Disponible en https://dof.gob.mx/nota_to_imagen_fs.php?codnota=4822294&fecha=15/12/1986&cod_diario=207[]
  6. Respecto de este episodio histórico, se recomienda realizar la lectura íntegra del libro de Martha Anaya, 1988. El año que calló el sistema, publicado en México por Debolsillo en 2009.[]
  7. Ricardo Álvarez Arredondo, op. cit., p. 48.[]
  8. El Partido Mexicano Socialista (PMS) cedió su registro para la constitución del prd el 5 de mayo de 1989.[]
  9. Véase el decreto por el que se reforman y adicionan los artículos 5; 35, fracción III; 36, fracción I; 41, 54 y 60, y 73, fracción VI, base tercera, y se derogan los artículos transitorios 17, 18 y 19, todos de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, publicado el 6 de abril de 1994 en el Diario Oficial de la Federación. Disponible en https://dof.gob.mx/nota_to_imagen_fs.php?codnota=4651333&fecha=06/04/1990&cod_diario=200234.[]
  10. Ricardo Álvarez Arredondo, op. cit., p. 49.[]
  11. Véase el decreto por el que se reforman los párrafos octavo, noveno, decimoséptimo y decimoctavo del artículo 41 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, publicado el 19 de abril de 1994 en el Diario Oficial de la Federación. Disponible en https://dof.gob.mx/nota_to_imagen_fs.php?codnota=4688022&fecha=19/04/1994&cod_diario=202010.[]
  12. El PRI obtuvo 239 legisladores, el PRD 125; el PAN 122; el PVEM 8, y el PT 6. Ricardo Álvarez Arredondo, op. cit., p. 63.[]
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