Enrique González Casanova: litigio penal, inteligencia artificial y paz social


¿Quién lo llevó a especializarse en derecho penal y enfocarse en la defensa de personas morales? 

Enrique González Casanova – Toda mi vida me gustó el derecho penal. La realidad es que, desde que era muy pequeño, me di cuenta que tenía un talento muy especial para la materia. Siempre me llamó mucho el tema de las personas privadas de la libertad, lo relativo a defender a la víctima o al imputado; en la teoría del delito, cómo se llevan a cabo los procesos, el esclarecimiento de los hechos, la teoría del caso, las pruebas (la incorporación y el desahogo de la prueba desde el sistema tradicional hasta el nuevo sistema).

¿Hay algún caso en particular que haya sido la punta de la montaña para que usted eligiera derecho penal? ¿Alguno que lo apasionara?

Enrique González Casanova – Sí, desde muy niño me llamó mucho la atención el caso de Luis Donaldo Colosio. Por supuesto, no me tocó participar ni medianamente en él, pero sí me impactó mucho lo que ocasionó socialmente. Yo tenía siete años cuando sucedió eso. A partir de ese momento me metí mucho en la materia penal, a identificar cómo se dieron las consecuencias y quiénes fueron los actores políticos y jurídicos que intervinieron en el caso.

¿Ha tenido algún caso en que una investigación interna empresarial, combinada con una defensa penal sólida, haya logrado prevenir una acción penal mayor?

Enrique González Casanova – Sí, en empresas muy grandes a las que tenemos la fortuna de asesorar jurídicamente hemos detectado sobre todo temas de malas prácticas —a través de lo que coloquialmente llamamos compliance—, que hemos podido detener a tiempo, antes de que hubieran causado afectaciones millonarias a estas corporaciones. Sin embargo, son pocos esos casos. Tristemente, la realidad es que la materia penal persigue hechos totalmente consumados y normalmente, si bien trabajamos una parte preventiva en el asesoramiento de todos nuestros clientes, la realidad es que el trabajo del abogado penalista en 99 por ciento de los casos es correctivo. Cada vez hay más cultura de la prevención en las empresas, pero es muy menor en comparación con los casos de corrección.

¿En México qué hace falta para que surja más esta cultura del compliance

Enrique González Casanova – Lo que pasa es que muchas de las grandes empresas no están reguladas por comités internacionales, no tienen un área de compliance —de buenas prácticas— porque, inclusive siendo muy exitosas, se encuentran en el mercado interno; las empresas que llegan a tener compliance son compañías que tienen transacciones internacionales y que poseen comités de buenas prácticas —de la relación jurídica, contractual e interpretativa—, pero, tristemente, hacia el exterior.

Por supuesto que el compliance empieza de adentro hacia afuera, en todo momento, pero realmente sólo se recurre a esta praxis cuando se tienen relaciones comerciales internacionales en la mayor parte de los casos. No digo que no haya empresas sólidas y sanas, con compliance, en el mercado nacional; sí las hay, pero son las que tienen relaciones internacionales. Hay muchas empresas que no cuidan cuestiones internas y que terminan realizando ilícitos, no por voluntad sino por falta de prevención.

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En múltiples entrevistas ha abordado cómo en su despacho se ha implementado el uso de la inteligencia artificial (IA) para armar la defensa de sus asuntos. En los ámbitos del litigio y la legislación, ¿cuál es la conexión que hay con la inteligencia artificial?

Enrique González Casanova – Desde el litigio, diría que es una herramienta fundamental porque los despachos están mejor preparados tecnológicamente para avanzar en el proceso en todas sus áreas —la tendencia es a la oralidad, a las audiencias videograbadas, a la tecnología, al aumento en el uso de los medios electrónicos, a que la IA eventualmente tome decisiones importantes, no como un fin, pero sí como un medio y como una herramienta para el juzgador, para poder llegar a una determinación más justa, más correcta, más elaborada—. Esto no quiere decir que la IA pueda sustituir la capacidad humana, interpretativa, de un juzgador; lo que distingue al ser humano de la IA es el humanismo —esto es, los valores, la moral, el pulso que solamente puede tener un juzgador y no una máquina que se rige por un conjunto de algoritmos—. Por supuesto, la IA es una herramienta que usamos todo el tiempo, pero sin dejar a un lado la capacidad humana. La IA es un medio, no un fin.

Desde el ámbito de la legislación, la IA puede ayudar a los legisladores a implementar estas reformas porque hay una máxima que muchas veces no aplicamos, pero siempre debe ser así. El derecho se debe utilizar para servir a la sociedad y adaptarse a la sociedad, no la sociedad al derecho.

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Dentro del despacho, ¿cómo utilizan ustedes la inteligencia artificial para la construcción de estrategias de defensa? 

Enrique González Casanova – Tenemos un sistema muy avanzado, desarrollado por especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México y del Instituto Politécnico Nacional, a través del cual hacemos una interpretación de la víctima, del imputado, del delito, de los abogados de la contraparte y cómo pudieran avanzar, a partir de ello, las fases procesales. Es algo parecido a lo que ya hacen otras herramientas, como Chat gpt. No pretendemos descubrir el hilo negro. Lo que sí es distinto en nuestro sistema es que, a partir de la información sobre el asunto, el algoritmo arroja eventuales resoluciones de los jueces.

Algo muy interesante de la IA es que el algoritmo cambia de acuerdo con la información que tenga. Esto nos permite diseñar una estrategia, una ruta crítica, para determinar qué información queremos o no que conozcan las partes y el juzgador, con base en lo que nos permite la ley de enjuiciamiento penal nacional, sin violarla, pero sí llevándola al límite.

Evidentemente, nosotros, como defensores o como asesores, proporcionamos información sin faltar a la lealtad; evidentemente, información que no es falsa ni mucho menos, pero sí la información que nosotros queremos que se conozca, o por lo menos que se conozca con mayor énfasis. Eso es muy importante. Y como defensores, tenemos mayor amplitud, porque estamos en nuestro derecho, de acuerdo con el principio de no autoincriminación, de que se conozca lo más apropiado para garantizar los derechos de nuestro defendido. Pero sí, por supuesto, el algoritmo se va a nutrir de la información que se le proporcione o no.

Con base en su experiencia, ¿cómo se debe legislar el uso de la IA en el ámbito jurídico? 

Enrique González Casanova – La IA debe servir, en todo momento, como una herramienta. No debe sustituir al ser humano, a los valores, a la moral, a las buenas costumbres; ni se debe pretender que sea más correcta o más exacta que un juzgador. Siempre se debe instrumentalizar para servir como apoyo didáctico, jurídico y técnico. En el momento en que la IA empiece a sustituir o afectar al sistema de justicia, deben ponerse límites; esa es una tarea muy importante de los legisladores.

¿El derecho penal puede contribuir a la paz social o sólo es una reacción ante el conflicto? En dado caso, ¿qué experiencias le han mostrado que el derecho puede transformar realidades? 

Enrique González Casanova – El derecho transforma realidades todo el tiempo. Una definición —de las muchas que hay— que a mí me gusta enuncia que éste es un conjunto de normas jurídicas, emitidas por las autoridades competentes y con carácter coercitivo, que privilegia el bienestar social. Se refiere al derecho en general, pero, particularmente, al derecho positivo. A partir del desarrollo de nuestro sistema jurídico, nuestras normas son positivas, es decir, emanadas de una autoridad competente y con carácter coercitivo, lo que hace que impacten con su obligatoriedad a la sociedad para beneficio colectivo. En ese sentido, en todo momento el derecho sí transforma a la sociedad, pues ésta se tiene que regir por sus normas. 

El derecho penal, particularmente, no sólo puede sino que debe contribuir a la paz social; es uno de sus principios fundamentales, entendiéndose que se trata de un derecho público. El derecho penal contribuye a la paz social, como lo marca el propio Código Nacional de Procedimientos Penales, procurando que el culpable no quede impune y protegiendo al inocente. Además —ésta es mi opinión—, cuando se comete un delito (conducta antisocial —porque va en contra de la sociedad—, punible —porque tiene una sanción—, típico —porque está tipificado en la ley— y antijurídico —porque va en contra de la legislación—), cuando se violentan normas, se persigue y se sanciona separando de la sociedad a quienes no saben convivir en ésta, para que la vida ahí pueda seguir siendo armónica; así también contribuye a la paz social.

En lo que respecta a la formación jurídica en México, en las clases de derecho penal no suele enseñarse la paz social. ¿Qué debe cambiar el sistema educativo en México, en particular en la carrera de derecho, al educar en esta materia? 

Enrique González Casanova – Se le deben explicar al alumno la naturaleza y los ideales del derecho penal porque en muchas ocasiones hay dos grandes posturas. La postura netamente inquisitiva y la postura netamente garantista. Y yo te diría que tanto una como otra son malas. Debemos entender el medio aritmético; es decir, hay personajes que por el tipo de delitos que cometen y por su gravedad dañan a la sociedad. Y por el impacto de estos delitos deben ser separados inmediatamente y estar en prisión preventiva, y después ser condenados, ser sentenciados y jamás volver a salir del reclusorio. Esa parte hay que entenderla. Y hay delitos que así se deben perseguir. Pero la realidad es que hay otras personas que no deberían estar allí. O sea, la realidad es que sí hay inocentes en la cárcel, la realidad es que sí se cometen injusticias, pero lo realmente cierto es que el derecho penal debe tener “dientes”. Porque si no los tiene, evidentemente no cuenta con el respeto social y en el momento en que la sociedad deja de respetar al Estado se puede producir un caos.

Entonces, ¿qué tienen que hacer los profesores en materia penal? Hablar de la proporcionalidad, de la idoneidad; hablar de cada caso en particular y hacer entender al alumnado cuáles son los elementos que debe tomar en consideración la fiscalía al momento de investigar delitos, y el juzgador, al momento de impartir justicia. En consecuencia, si el alumno entiende esa proporcionalidad, esa idoneidad, no solamente del derecho penal, sino de las medidas cautelares, de las sanciones, de las sentencias, de la reparación del daño, yo creo que la naturaleza, por lo menos el espíritu, será totalmente entendido. Ya en la aplicación tenemos que trabajar muchísimo, pero eso ya es otra historia. Tenemos que combatir la corrupción, tenemos que hablar de mejorar la preparación de los ministerios públicos y de los jueces y tenemos que hablar de diversas cuestiones, pero eso ya es un tema totalmente ajeno a esto. Por lo que hace a la cátedra, por lo que hace a la academia, por lo que hace a la impartición, pues ese es el precepto. Yo te diría que siempre tendríamos que hablar de la proporcionalidad. Si entiende eso el profesorado, si entiende eso el alumnado, pues entonces yo creo que habrá un cambio en la conciencia de la materia penal en México.

¿Qué cualidades son esenciales para ejercer una defensa penal ética, eficaz y crítica en un país como el nuestro? 

Enrique González Casanova – Primero, ética; deben tenerse altos valores morales. Segundo, lealtad absoluta con los clientes y con sus causas. Tercero, sangre muy fría; entender que en esta materia, en esta carrera, en esta profesión, hay muchísimas presiones (morales, sociales, políticas), y que solamente las convicciones personales deben de salir a la luz. Si uno está seguro de lo que está haciendo, y de que lo está haciendo bien, lo que digan los demás será irrelevante Si se tiene la fuerza, la talla, la piel, el engrose, para pensar de tal o cual manera, uno será un gran penalista o una gran penalista. Si, por el contrario, a una persona que tiene la piel delgada, le preocupa lo que digan los demás y se deja presionar, entonces esto no es para esa persona.

Ante los cambios de la famosa reforma judicial, ¿cuál es el panorama que nos espera?

Enrique González Casanova – Si el espíritu de la reforma prevalece, yo diría que nos depara un buen panorama, porque finalmente se está privilegiando la democracia; esto es, que sea el pueblo el que elija no solamente a sus gobernantes en los ámbitos Ejecutivo y Legislativo, sino también en el Judicial, entendido como uno de los tres poderes de la Unión. El pueblo tiene derecho a elegir a sus autoridades, y el Poder Judicial es una autoridad.

Si la reforma en cuestión se toma como una práctica positiva, noble y justa, y se privilegia la democracia, será algo muy bueno. Si se toma más bien para quitarle la independencia al Poder Judicial, será algo gravísimo que podría terminar en una crisis con daños irreparables. Todo dependerá de que se respete el espíritu de la reforma y de que, bajo ningún supuesto, los otros dos poderes le quiten autonomía de decisión ni libertad de jurisdicción a este poder (en ningún orden de gobierno). En el primero de los supuestos, México estará en la tesitura de avanzar; seguirá siendo un país en desarrollo, yendo hacia el éxito, formando parte del Tratado de Libre Comercio, en alianza con Estados Unidos y Canadá. En el segundo de los supuestos, estaremos perdidos.

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