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Laura Lizette Enríquez: mujeres, acceso a la información y liderazgo institucional

Laura Lizette Enríquez

Laura Lizette Enríquez | Foto: David F. Uriegas

Platicamos con Laura Lizette Enríquez Rodríguez, comisionada presidenta del Instituto de Transparencia, Acceso a la Información Pública, Protección de Datos Personales y Rendición de Cuentas de la Ciudad de México. Mujeres en el liderazgo de las instituciones públicas, su presencia en las empresas privadas, su rol en la protección de datos personales y acceso a la información pública, así como en el mundo del cumplimiento, fueron algunos de los temas que se abordaron.


Eres la primera presidenta del INFO CDMX. ¿Cómo ha sido tu experiencia y cómo ha impactado en la institución? 

Laura Enríquez – Fue en noviembre de 2024 cuando mis compañeros, por mayoría, decidieron que yo fuera la presidenta del Instituto; me tocó asumir el encargo en medio de un escenario bastante complejo. Ese ha sido el reto principal, asumir la responsabilidad con ganas de transformar, de crear, de empujar, sabiendo que hay una especie de fecha de caducidad y que tenemos un tiempo límite para hacer cambios y transformaciones que impactarán en la gente y en la cultura organizacional. Eso no es sencillo, es un reto que me ha llevado a un límite de mí misma que no conocía. 

Eso me hace sentir orgullosa por mí, pero sobre todo por el equipo de hombres y de muchas mujeres que me han acompañado. Una de mis primeros pensamientos cuando llegué a la presidencia, siendo la primera mujer, fue hacer una transformación: hay muchas mujeres en la institución y otras que están aspirando a ese tipo de espacios y que ven en una esa posibilidad de reflejarse. Me di cuenta de que no se trataba de mí o sea que una vez que fui electa, el tema no era yo y que girara la institución o la información en torno a mí o mi imagen. Me di cuenta de que se trataba de que reflejáramos en ellas esa transformación. Me motivó tratar de materializar la idea de que si llega una, llegan todas.

¿Cómo hago que eso sea realidad para este instituto? ¿Qué cambios podemos hacer en un año y medio? Empujé este liderazgo con una perspectiva distinta, de inclusión, de género, de innovación, de cumplimiento, de eficiencia operativa y administrativa –a la luz de que nos encaminamos a un cierre administrativo y tenemos que dar resultados palpables, conservar memoria, mejorar procesos. 

Esa es la transición y el legado que espero dejar en el INFO de la Ciudad de México. 

¿Cuáles fueron las acciones concretas que tomaste desde esta presidencia para mejorar la igualdad a nivel institucional?

Laura Enríquez – Déjame decirte que no solamente en la presidencia uno puede hacer cambios, pero definitivamente se necesita voluntad de las autoridades para poder transformar la cultura. Desde que entré al Instituto, mis compañeros y el Pleno me acompañaron mucho en el proceso de transformar. Desde aquel entonces impulsamos políticas de home office –acababa de pasar el auge de la pandemia y necesitábamos esquemas modernos que se adaptaran a las necesidades de las actuales generaciones y del servicio público– y hay muchos puestos que pueden trabajar de manera híbrida, y eso ayuda también a un sano equilibrio entre la vida laboral y la personal. Y hablo de mujeres y hombres por igual.

Eso fue algo que se hizo desde antes y que fue una estrategia que quise impulsar en otras instituciones y no pude, sino hasta cuando estuve en el seno del liderazgo del Instituto. En la presidencia se impulsaron más cambios que profundizaron esto. Aprobamos en conjunto temas, por ejemplo, de licencia de paternidad igualitaria –que, así como las mamás toman tiempo de maternidad, el mismo tiempo tuvieran los papás–, para el ejercicio responsable de la paternidad; o de la lactancia ampliada –ya no solamente seis meses, sino hasta por dos años–; mayor infraestructura para la maternidad y la paternidad, con una ludoteca y cambiadores en los baños de mujeres y hombres. Recibimos el reconocimiento a la igualdad en el INFO de la Ciudad de México, por parte de la Secretaría de las Mujeres de la capital, quienes además nos reconocieron como la institución mejor evaluada en todo ese proceso. 

Todo esto marca una ruta muy clara que se ha ido profundizando y que ha dado como resultado que se haya reducido en 7.5% la brecha salarial en el Instituto; estamos muy por debajo de la media de la Ciudad de México. Esto se tradujo en que hay una plantilla paritaria en el Instituto: por primera ocasión hay el mismo número de hombres y de mujeres; y el 80% de los directivos son mujeres. Es una reivindicación, una exigencia histórica, son lugares que siempre nos han pertenecido y los hemos mantenido con eficiencia e incrementando el clima laboral en un 12% –o sea, la gente está contenta trabajando con las directivas, sigue siendo eficiente operativamente y tiene muy buenos índices e incluso mejores en productividad–. 

Rompiste un techo de cristal al ser la primera presidenta del INFO CDMX. ¿Cuál es el panorama de las mujeres tomando decisiones en instituciones públicas en instituciones privadas que panorama hay para las mujeres, no solamente en la capital y en el sector público siendo cabezas de instituciones?

Laura Enríquez – Primero tendría que decir que no siento que haya sido yo quien rompió el techo del cristal. No asumo ese logro personalmente, porque se trata de algo colectivo. Nos toca asumir liderazgos, como autoridades o directivos –dependiendo de si hablamos de empresas o del sector público–, y asumir ese reto con responsabilidad, porque no es lo mismo ser mujer y llegar a un espacio, a ser mujer e implementar una agenda que verdaderamente equilibre el juego. 

Yo tuve la oportunidad de impulsar cambios, de ponerlos sobre la mesa y que fueran aprobados por el colectivo, por directivas y directivos, de que la cultura organizacional cambiara entre las personas que estamos aquí. Fueron esfuerzo y resultado colectivos.

Pasando a la segunda parte de tu pregunta, definitivamente es una gran responsabilidad en esta época en la que hay mucha conciencia, mucha exigencia por parte de las mujeres de no solamente abrir estos espacios, sino de visibilizar sus esfuerzos, de considerar también sus necesidades, el que como personas liderando empresas o liderando instituciones públicas o liderando sector académico, liderando sociedad civil, que tengamos esta sensibilidad y esta empatía para escuchar. 

Hay que cambiar la cultura organizacional en muchos niveles y entender que las personas que estamos ahí no estamos nada más para dar órdenes. Ese enfoque ya es algo añejo. Tenemos que transformar el liderazgo a un liderazgo creativo, asertivo, propositivo, que escuche activamente a las personas, que son quienes llevan mucho tiempo y operan los procesos, quienes ejecutan; abrir la creatividad y que resuene el alma misma de una institución. El alma misma de una institución no es su titular, sino la gente. Si la gente tiene un canal de comunicación abierto, si la gente tiene canales de denuncia activos, si la gente se siente en calma y en paz en su espacio laboral, definitivamente va a dar los mejores resultados. En gran parte se trata de una visión de equidad, de inclusión, de género, en la que todas y todos nos sintamos parte viva de una institución y que nos comprometamos a ese nivel. No nada más por mandato, no porque me dijeron, sino porque estoy comprometida. 

Hay que dar un vuelco a esa cultura organizacional, reitero; particularmente en el servicio público urge un cambio para que las y los servidores públicos se sientan orgullosos de serlo, no solamente apreciados monetariamente; que se sientan apreciados en el reconocimiento, en el valor que se le da a su trabajo, en la creatividad que pueden exponenciar, en sentirse tranquilos y en tener otro tipo de salarios, como el emocional, las acciones colectivas en el tema del trabajo híbrido, la posibilidad de ejercer la paternidad y la maternidad de manera tranquila y libre. Este es el reto al que nos enfrentamos las personas que llegamos a estos puestos; mujeres y hombres por igual tendremos que tener una visión de inclusión y de equidad. 

Ciberseguridad y protección de datos personales. ¿Cómo aportó el INFO a estos temas? 

Laura Enríquez – Liderar una institución abre la posibilidad de establecer estándares, rutas y mínimos. Es muy importante que la estructura hable, que se le escuche, que se atienda, para que el alma de la institución sea la que se refleje. El liderazgo de este tipo de instituciones te da la posibilidad de marcar pautas, como orientar el trabajo hacia la eficiencia administrativa y va a haber indicadores porque va a haber indicadores.

Vamos orientados a la inclusión y a la equidad de género porque ese es un mandato y porque es una deuda histórica. Lo construimos juntos. Vamos a profundizar la innovación, qué es lo que se necesita en las áreas, a su consideración qué es lo que necesita la población, qué ejercicios de inclusión o de gobernanza podemos hacer para que la ciudadanía participe, adelante, ustedes coméntenlo, pero vamos a profundizar la innovación. Eso es lo que nos da oportunidad; una de las grandes oportunidades ha sido que, desde la creación, los comités editoriales, distintos eventos, espacios de proyección local, desde la Ciudad de México, internacional, a través de distintos instrumentos como la Red Iberoamericana, como la Asamblea Global de Privacidad, hemos dado la oportunidad de proyectar igualmente a hombres y mujeres muy talentosos.

El libro sobre desafíos en América Latina en materia de protección de datos personales que lanzamos, bajo la coordinación de Andrea Mendoza, fue una posibilidad para generar ese equilibrio. Recientemente fue el Día Internacional de la Protección de Datos Personales en el mundo. Le dimos un enfoque en el marco del Mundial de la FIFA 2026, en el que se pensó que únicamente iban a hablar hombres y no. Hay grandes especialistas mujeres en el mundo que están hablando del tema. Se trata de empujar a esa nueva generación de especialistas con una visión distinta, novedosa, para que brillen.

En el INFO de la Ciudad de México a eso nos abocamos. Sabemos que nuestro objetivo principal es la protección de los derechos de las personas, pero lo podemos hacer al mismo tiempo que se impulse el liderazgo femenino, al mismo tiempo al que a ese derecho le damos el enfoque de mujeres para que utilicen la información a su favor, con herramientas dirigidas a ellos, con resolución de recursos, con enfoque de género, con apertura de espacios para las mujeres. Eso es lo que tendríamos que estar propiciando en esta y cualquier otra institución, sea o no una institución que se encargue de dictaminar casos como lo hacemos nosotros, que es un instituto con un corte cuasi jurisdiccional. Puede ser cualquier tipo de institución en el que se implementen políticas públicas y en cualquier empresa que dé un servicio lo podemos hacer con un enfoque de género impulsando el liderazgo femenino y encontrar en ese liderazgo femenino todas esas derramas positivas que nos arroja esa conexión casi inmediata con la población, con tus clientes, con tu sociedad. 

¿Cómo observas el entorno en términos de género en el mundo del cumplimiento?

Laura Enríquez – El mundo del cumplimiento estaba dominado también por hombres. Sin embargo, ya hay asociaciones de mujeres en el compliance, en los boards, en los espacios directivos, como oficiales de cumplimiento, y que son muy reconocidas: cada vez hay más presencia y liderazgo femenino en el mundo del cumplimiento. Las mujeres tenemos una característica que nos distingue y que nos da un valor agregado –como tienen el suyo los hombres–:  somos muy organizadas. El compliance necesita personas que tengan un esquema mental muy ordenado, que sepan identificar perfectamente procesos y en cada uno las derivadas de lo que hay que cumplir –por ejemplo, lo que tiene que cumplir una institución pública, como temas laborales, medioambientales, leyes específicas, responsabilidad administrativa.

Otras características que también distinguen a las mujeres, y que son útiles para el compliance, son la capacidad de observar los espacios de riesgo y tratar de blindarlos, el dote de organización y la capacidad de comunicar de manera asertiva, cercana y sencilla. 

Te está tocando un cambio paradigmático de la institución. ¿Qué se viene para el INFO CDMX, para la protección de datos personales y el acceso a la información pública en la Ciudad de México?

Laura Enríquez – Se viene lo inevitable, el cambio. Si hay una constante en este mundo, es el cambio. Eso no debe de asustarnos, sino motivarnos. Como sociedad nos tiene que motivar a entender que en los últimos 25 años ha habido una transformación muy profunda en nuestro país y en nuestra sociedad –siempre activa, vocal, exigente de derechos. Esa transformación social también se tiene que reflejar a nivel institucional.

El INFO de la Ciudad de México es ese instituto que se va a transformar en una nueva dependencia. No va a contar con las mismas características de autonomía y de colegialidad que fueron el sello característico de las últimas dos décadas. Con la exigencia ciudadana se modelará la nueva institución o, mejor dicho, en las diversas autoridades garantes en la ciudad

La sociedad se adaptará. A lo que no se adaptará es a no exigir sus derechos, pues ya los tenemos muy asimilados y no dejan de existir en la constitución. Las personas y la sociedad tenemos el deber de seguir exigiendo que las autoridades respeten y fomenten sus derechos humanos.

El Instituto marca un antes y un después. Hubo muchos logros, mucha cercanía con las personas, sensibilidad, reconocimiento de lo que nos hacía falta, ganas de impulsar cambios tecnológicos, administrativos, de gestión, de cultura organizacional, al interior y fuera del Instituto. Marca la pauta de la aparición de nuevas autoridades que seguirán siendo vigiladas, que seguirán teniendo que cumplir y estar a la altura de las expectativas de la sociedad, con instituciones públicas que ya tienen capacitación, conocimiento y sensibilización, de más de 20 años, en materia de acceso a la información y protección de datos personales. Tenemos el mayor número de integrantes en este ejército a favor de la transparencia y la privacidad. Muchas y muchos servidores públicos están sensibilizados y no van a dar un paso atrás, sino que van a buscar cómo elevar el estándar que ya marcó el INFO de la Ciudad de México; se reincorporarán seguramente a estas nuevas actividades desde una nueva institución, y con la experiencia y el talento que tienen, con los procesos perfeccionados a lo largo del tiempo, con las herramientas que se han creado, y marcarán la pauta para seguir subiendo el nivel en nuestra ciudad y mantenerla como una ciudad de derechos y de libertades comprometida con la transparencia y la privacidad.

¿Cómo se marcaron esos dos aspectos durante tu administración como comisionada presidenta en el INFO? 

Laura Enríquez – A sabiendas de que venía una transición de esta institución de la que íbamos a tener que hacer un acta de entrega-recepción y pasar 20 años de institución a una completamente nueva, en manos de otras autoridades lo más responsable, sano y mejor para la administración pública, era lograr eficientar algunos procesos y tratar de concluir otros al interior del instituto.

Parte de la visión que se tuvo desde que asumí la presidencia fue encaminarnos hacia la eficiencia administrativa. Reorganizamos las prioridades institucionales de la mano de las personas. Hubo planeación estratégica enfocada a tres años, pero a sabiendas de que probablemente se iba a traducir en un año y medio de trabajo. Incorporamos la visión de todo el personal porque en momentos como estos se necesita la participación de todas y todos –yo no iba a poder cargar sola con algo así; son necesarias las personas que conocen las entrañas institucionales–. Así logramos implementar el primer proyecto: indicadores objetivos medibles para tener resultados medibles de la gestión administrativa en la historia del instituto. Fueron los indicadores que se aplicaron a nuestro Programa Operativo Anual (POA), y logramos hitos en el instituto: reducir en más del 30% el pasivo laboral –a sabiendas de que iba a haber esta transición institucional–; cerrar la mayor cantidad de pendientes; la baja documental más grande en la historia del Instituto (ya antes habíamos impulsado una baja de 5 toneladas de papel con los procesos de gestión archivística adecuados; en este último año logramos bajar 22 toneladas de papel liberando espacio que nos costaba esfuerzo, tiempo y dinero); se reacomodó y se hizo el levantamiento de mapa topográfico del archivo para identificar el material histórico –tenemos resoluciones emblemáticas de casos muy sonados en la Ciudad de México, como la Línea 12 del metro, la contaminación del agua, el caso de la reconstrucción a partir del sismo que hubo en la Ciudad de México, la apertura del expediente de Ingrid Escamilla, que tienen que pasar a la historia–. La eficiencia administrativa nos ha llevado muy lejos. Estamos seguros de que en la transición va a darse cuenta de los resultados que se han tenido y la responsabilidad con la que se ha trabajado. 

Otro de los enfoques fue rescatar memoria e historia institucional para dejarlas plasmadas en un documento en el que, desde una óptica objetiva, se analizó la trayectoria que tuvo el Instituto en sus más de 20 años de existencia. No se trata únicamente de reconocer lo que yo puede o no lograr, la deuda histórica, el legado que tendría que dejar; este documento es el reconocimiento de 20 años de trabajo de personal que ha sido muy exitoso. Un ejemplo de la eficiencia administrativa fue apostar por la tecnología (como lo hicieron mis antecesores en la presidencia) a través del Siver, un sistema de verificación totalmente en línea para revisar que los más 2,060 sistemas de datos personales de la ciudad estuvieran al corriente y cumplieran con todo lo que establece la ley; un sistema muy robusto que ganó el Premio Nacional a la Innovación en materia de datos personales en el 2023 y el año pasado fue reconocido por la Asamblea Global de Privacidad. Con Siver redujimos el 60% del tiempo que invertimos en las verificaciones, eliminamos el papel en todos los expedientes de verificación y logramos el 100% es decir una verificación censal. Eso es eficiencia administrativa: lograr hacer más con menos. Este instrumento fue donado a más de una decena de organismos de autoridades garantes en esta materia en el país, y firmamos convenios para dar este y otros sistemas a la Suprema Corte de Justicia de la Nación, a la Secretaría de Anticorrupción y Buen Gobierno, al Tribunal de Disciplina Judicial, entre otros, para buscar mejorar el estándar y que trascienda la posibilidad de hacer las cosas con mejores resultados y más productividad en todo el Estado mexicano.

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