Paola Zavala: legislar la muerte digna en México

Paola Zavala coloca la eutanasia en el centro del debate jurídico mexicano: un país que permite alargar la vida con máquinas, pero castiga a quien busca evitar una agonía larga y dolorosa mediante una decisión médica regulada.


¿Qué es la eutanasia y cuál es su estado en México?

La eutanasia es el derecho que tienen las personas que viven con una enfermedad terminal o que tienen una enfermedad crónica degenerativa y discapacitante, y que, ante la muerte inminente, deciden terminar con su vida de manera previa con medicamentos que les receta un médico.

Nosotros estamos buscando que esos medicamentos sean proporcionados por el Estado. Actualmente. México está lejos de lograrlo. Lo que hay son algunos estados que regulan la voluntad anticipada; es decir, que, en caso de pasarle algo a uno, se le tenga conectado a aparatos que mantengan su vida de manera artificial. Pero no hay nada sobre el buen morir, que evite pasar por una muerte lenta y dolorosa.

¿Qué valores se protegen con la despenalización y regulación de la eutanasia en Mexico?

A mí me parece que lo más importante es la libertad, la autonomía del cuerpo y la libertad del pensamiento y de religión. En un Estado laico, como el nuestro, tiene que haber cabida a quienes pensamos distinto. Lo que ha detenido hasta el momento el avance de la eutanasia es el pensamiento religioso de que solo Dios decide cuándo es el momento de uno. Esta idea es sumamente respetable para quienes así la piensan, pero para quienes no, no hay otra salida. Aun cuando uno es autónomo –con libre determinación sobre su cuerpo y con libertad de pensamiento y de creencias–, tiene que ceñirse a esa ideología.

En nuestro país no está garantizando el acceso a una muerte digna a quienes pensamos distinto. Se nos obliga a vivir conforme a un credo impuesto. La eutanasia es una decisión personalísima, no obliga a nadie. Es importante destacarlo porque quienes critican esta postura afirman que se empezará a matar personas mayores o a personas enfermas, y no es así. Lo que estamos planteando con la reforma es que sea una decisión personal, hecha por la persona en pleno uso de sus facultades mentales, refrendada con dos diagnósticos coincidentes; es decir, con muchos candados que hacen que la persona que decide lo haga con mucha conciencia y sobre su propia vida.

 ¿Qué propone la Ley Trasciende?

La ley Trasciende es una reforma a la Ley General de Salud. Estamos proponiendo incluir un Título en que el derecho a la eutanasia sea reconocido.

En la Ley General de Salud está previsto el homicidio por piedad; es decir, quien ayuda a alguien en condiciones terminales a morir puede ir a la cárcel. Lo primero que queremos es reconocer el derecho a la eutanasia en dos supuestos específicos: cuando al persona tenga una enfermedad en etapa terminal o una enfermedad crónico-degenerativa discapacitante; para que pueda decidir el momento en el que quiere interrumpir su vida y saltarse ese final doloroso, triste y largo, para sí y su familia.

Esos son los dos supuestos que se establecen en la propuesta reforma, además de que la voluntad del paciente se exprese ante un notario público, que tenga dos diagnósticos médicos coincidentes y que sea una voluntad refrendada después de cinco días, para que haya certeza de que no se trata de un impulso sino de una decisión meditada.

Con esos requerimientos, el Estado tendría que permitir el acceso a los medicamentos necesarios para que la persona pueda terminar con su vida.

Se han presentado iniciativas legislativas antes pero no han trascendido en el congreso por falta de un acuerdo legislativo. ¿Cuál es el panorama para la actual protesta de la ley?

Esta iniciativa es muchísimo más ambiciosa de lo que se ha propuesto. Ni siquiera a nivel federal se ha reconocido la voluntad anticipada. Nosotras estamos hablando de una reforma radical.

Olga Sánchez Cordero presentó una iniciativa para que a las personas no les den medicamentos a fuerza si no los quieren. Para mí eso es como torturarte. O sea, ¿cómo estamos legislando eso? Nosotras estamos hablando del acceso a un derecho pensado en que la persona pueda decidir terminar con su vida. Y esta iniciativa es novedosa en México porque goza de la legitimidad de una persona que está en las condiciones para decidir, Samara Martínez, que es la impulsora de esta iniciativa, y que vive con una enfermedad en etapa terminal; tiene lupus, ha tenido dos trasplantes de riñón que desafortunadamente no han funcionado, y la ciencia ha topado ya con pared.

Samara ahora vive conectada a una máquina que le permite filtrar su sangre, pero la máquina y su cuerpo van a dejar de responder en algún momento, y ella lo sabe, por eso se ha planteado como objetivo en su vida trascender. Como está conectada a esta máquina, se cuida mucho para evitar infecciones; no se puede meter a albercas ni al mar Le gustaría un día meterse al mar con su familia, tocar la arena, comer rico, beber lo que quiera, abrazar a su familia, tomarse sus medicamentos y despedirse. El otro escenario es que un día la máquina deje de funcionar y su sangre empieza a intoxicar todo su cuerpo y su cerebro y tenga una muerte lenta y dolorosa, en la que ella y su familia sufran mucho.

Ante esos dos escenarios, evidentemente escoge el mar y busca este derecho para ella y para otras personas, por eso la propuesta se llama Trasciende. Ella lo busca como una forma de trascender, de dejar esa puerta abierta para quienes queramos en nuestro momento cruzar también por ahí.

Samara Justo es la activista que ha impulsado esta iniciativa. ¿Cómo ha sido trabajar con ella?

Maravilloso. Samara es una mujer sabia, sabia llena de vida llena de libertad llena de dignidad con una claridad y un respeto por quienes piensan distinto pero a la vez con un coraje y una valentía para defender su punto de vista de la forma en la que ella decide vivir hasta el último día de su vida

¿Cómo ha sido esta experiencia trabajando,  llevando esta propuesta al poder legislativo?

Ha sido una experiencia muy bonita Samara ha recibido apoyo de más de 130 mil personas que han firmado esta iniciativa en un mes, un fenómeno. Y la verdad es que hemos sido recibidos por casi todos los partidos políticos, a excepción del PAN. Han mostrado su apoyo, han dicho que les parece una idea que se deba de debatir. Hicimos esta presentación tanto en Cámara de Diputados como en el Senado, donde fuimos acompañados por personas que comparten la misma situación de Samara, o sea, enfermos que están en su etapa terminal o enfermos que tienen una enfermedad crónica degenerativa discapacitante y sus cuidadores, sus cuidadoras, hay que decirlo, ella fue apoyada, acompañada en el Senado por un montón de personas que viven con estas enfermedades y en estas situaciones que la están apoyando, entonces nosotros confiamos en que no va a quedar en esta foto, que normalmente queda, cuando los políticos se comprometen a algo en esta foto, pero Morena, PTE, Movimiento Ciudadano, Verde Ecologista, PRI han ofrecido su apoyo y entonces, si así fuera, no tendríamos ningún problema para que pasara pronto. Nosotros estamos esperando que se dictamine en el siguiente periodo y ojalá también se apruebe en el siguiente periodo porque Samara tiene prisa.

¿Es sostenible que esto suceda en este país, dadas las condiciones de nuestro sistema de salud?

La pregunta es muy delicada, porque contestarlo pienso que es políticamente incorrecto. Es muchísimo más barato. Los medicamentos que se necesitan para que una persona muera son muchísimo más baratos que los medicamentos que se necesitan para sostener a un enfermo terminal en sus últimos meses de vida. En términos de política pública, si los recursos son escasos, y con esos recursos se pueden salvar vidas o se le puede permitir a alguien irse tranquilo, no es algo que le vaya a costar al Estado.

Ante toda esta realidad que nos has planteado, ¿qué quisieras agregar?

Los los datos demuestran que el 90% de las personas van a morir por una enfermedad. Solo el 10% muere por accidentes, suicidios u homicidios. La gran mayoría de personas vamos a transitar por una enfermedad que nos va a llevar a la muerte. Estamos haciendo la lucha para que quienes queremos terminar nuestra vida en el mar o rodeados de nuestras familias o sin una muerte tan dolorosa y triste, porque la muerte normalmente es dolorosa y triste, podamos acceder a ello.

Estamos pidiendo un derecho que me parece básico; mantener una legislación restrictiva que no permite a las personas acortar su agonía es, de alguna manera, sostener la tortura en este país por una ideología mayormente religiosa.

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