La medicina táctica debe satisfacer las demandas específicas de atender lesiones complejas en un entorno de guerra. El uso de la regeneración celular, a través de tratamientos con células madre (SC) y plasma rico en plaquetas (PRP), se presenta como una alternativa prometedora. Este artículo expone los usos actuales de estas terapias en el ámbito militar, su efectividad, cómo actúan en el organismo, los desafíos que enfrentan, sus perspectivas futuras y los avances tecnológicos que las acompañan.
En los escenarios de combate, muchas heridas provocan una pérdida considerable de tejido blando. A esto se suma la falta de irrigación sanguínea, la contaminación del área lesionada y un alto riesgo de infección. Estas condiciones dificultan una recuperación adecuada, y en muchos casos, impiden que los tejidos vuelvan a unirse de forma funcional. Con el tiempo, esto puede provocar discapacidades permanentes que aumentan la carga médica y logística en medio del conflicto.
Aunque procedimientos como los injertos de piel o las suturas siguen siendo útiles en lesiones menos complejas sobre todo cuando hay buen flujo sanguíneo y condiciones favorables para la curación, estas soluciones resultan insuficientes frente a heridas más graves, como las causadas por explosivos o proyectiles de alta energía.
Ante esa realidad, la medicina regenerativa táctica ha comenzado a ocupar un lugar importante en el tratamiento de pacientes heridos en combate. Esta estrategia integra de manera innovadora el uso de células madre (SC) y plasma rico en plaquetas (PRP), incluso en intervenciones tempranas, justo al pie de cama. Más allá de acelerar la curación, estos tratamientos buscan también equilibrar la respuesta inmunológica del cuerpo y evitar complicaciones como la fibrosis o infecciones crónicas, favoreciendo así una recuperación más completa del personal militar herido (Valerio, Sabino & Dearth, 2016).
La efectividad de estas estrategias queda reflejada en datos como los presentados por Lowry et al. (2021), quienes señalaron que más del 20 % de las muertes por trauma podrían evitarse si se contara con tratamientos mejorados. Estos hallazgos subrayan una oportunidad real para impulsar la innovación médica en condiciones difíciles y con recursos limitados. En consecuencia, se hace evidente la necesidad urgente de contar con soluciones médicas que sean simples, eficientes y capaces de restaurar funciones vitales, con el objetivo de reducir la mortalidad y mejorar la calidad de vida de quienes sobreviven a lesiones graves (Lowry et al., 2021).
Fundamentos de la regeneración celular
Las células madre se distinguen por su capacidad para autorrenovarse y diferenciarse en diversos tipos celulares. Esta propiedad esencial las convierte en una herramienta valiosa en medicina regenerativa, ya sea para reemplazar células dañadas o mediante la liberación de factores tróficos que modifican el entorno celular y favorecen la reparación tisular (Wang et al., 2024). En especial, las células madre mesenquimales (MSC) derivadas de médula ósea (BM) o de tejido adiposo (AT) resultan particularmente atractivas por su fácil obtención, baja inmunogenicidad y escaso riesgo de rechazo.
Estas células pueden aplicarse directamente sobre las heridas o integrarse en matrices tridimensionales, que funcionan como andamios biológicos para apoyar la regeneración de tejidos. Además, se han explorado combinaciones con tecnologías como la impresión de tejidos en 3D, con resultados prometedores en modelos experimentales (Wang et al., 2024).
Por otro lado, el plasma rico en plaquetas (PRP) se obtiene al concentrar plaquetas autólogas mediante centrifugación. Este preparado, al ser activado, libera factores de crecimiento como PDGF, TGF-β, VEGF y EGF, los cuales estimulan procesos clave como la formación de nuevos vasos sanguíneos, la división celular, la atracción de células regenerativas y la producción de matriz extracelular. Todo esto crea un entorno biológico favorable para la reparación de tejidos (Shwetha Hulimavu Ramaswamy Reddy et al., 2018).
Aplicaciones en medicina táctica
En el contexto de la medicina táctica, estas terapias se aplican principalmente en el tratamiento de heridas por explosión, fracturas abiertas, quemaduras y amputaciones. Durante los conflictos en Irak y Afganistán, el Departamento de Defensa de los Estados Unidos ha financiado diversos estudios clínicos y preclínicos que evalúan la viabilidad de implementar estos tratamientos en entornos móviles y con recursos limitados (Valerio, Sabino & Dearth, 2016).
Entre estas estrategias, las células madre mesenquimales derivadas de tejido adiposo (AD-MSC) se han utilizado con éxito para la reparación de defectos óseos, así como para la regeneración de tejido muscular y dérmico. Estas células no solo favorecen la reconstrucción estructural, sino que también reducen la inflamación y la presencia de bacterias en heridas contaminadas, lo cual es crucial para evitar infecciones en situaciones de combate (Farabi et al., 2024).
Por su parte, Saeedi et al. (2025) describen el desarrollo de vendajes inteligentes impregnados con células madre o factores de crecimiento. Estos apósitos están diseñados para liberar biomoléculas de manera controlada y han demostrado resultados alentadores en modelos experimentales de heridas profundas. Actualmente, se trabaja en su adaptación para un uso rápido y efectivo en el campo de batalla.
Evidencia clínica y preclínica
La evidencia preclínica disponible proviene de estudios realizados en modelos animales con heridas cutáneas, musculares y óseas. En estos ensayos, las células madre mesenquimales (MSC) han demostrado ser efectivas al favorecer el cierre de heridas, acelerar el proceso de reepitelización y disminuir tanto la fibrosis como la necrosis de los tejidos dañados (Jones et al., 2019).
En el ámbito clínico, Wang et al. (2024) reportaron resultados positivos en pacientes tratados con MSC, incluyendo una reducción del tiempo de cicatrización de hasta un 50 %, menor intensidad del dolor y una mejoría notable en la apariencia estética de las heridas. Asimismo, Farabi et al. (2024) destacan que la combinación de MSC con plasma rico en plaquetas (PRP) actúa de forma sinérgica, mostrando mayor eficacia que el uso aislado de cada componente, lo que refuerza su potencial como estrategia avanzada en medicina regenerativa.
Mecanismos de acción
Las células madre participan en la reparación tisular a través de varios mecanismos complementarios: pueden diferenciarse directamente en células del tejido dañado, secretar factores tróficos que activan las células residentes mediante señalización paracrina, modular la respuesta inflamatoria local, inducir la formación de nuevos vasos sanguíneos (neovascularización), estimular el reclutamiento celular y favorecer la remodelación de la matriz extracelular (Saeedi et al., 2025).
Por su parte, el plasma rico en plaquetas (PRP) actúa principalmente en las fases iniciales del proceso de cicatrización. Promueve la proliferación de fibroblastos, queratinocitos y células endoteliales, esenciales para la regeneración de tejidos. Además, contribuye a mantener el equilibrio entre la formación y la degradación del colágeno, lo cual ayuda a prevenir la aparición de cicatrices patológicas (Shwetha Hulimavu Ramaswamy Reddy et al., 2018).
Ventajas y limitaciones
Las principales ventajas del PRP incluyen su bajo costo, facilidad de preparación y uso inmediato en campo. Además, al ser autólogo, minimiza el riesgo de reacciones inmunológicas. No obstante, su efecto regenerativo es limitado en heridas complejas (Shwetha Hulimavu Ramaswamy Reddy et al., 2018).
Las CM tienen un mayor potencial terapéutico, pero enfrentan desafíos importantes como: necesidad de condiciones de cultivo y almacenamiento controladas, complejidad en la regulación bioética y legal, variabilidad biológica entre donantes, costos asociados al aislamiento y expansión celular (Saeedi et al., 2025).
Consideraciones militares
La aplicación de la medicina regenerativa en el campo de batalla es el siguiente nivel de la medicina operativa. Lowry et al. (2021) enfatizaron que el 70 % de las muertes en entornos de combate ocurren antes de llegar a una instalación quirúrgica, y se señaló que las soluciones móviles de células pueden cambiar esta estadística (Lowry et al., 2021).
En este contexto, se está explorando el desarrollo de dispositivos portátiles de bioimpresión, sistemas automatizados de purificación celular y kits estandarizados de aplicación rápida para unidades tácticas. Estos avances permitirían implementar tratamientos regenerativos incluso en zonas remotas y bajo presión operativa (Valerio, Sabino & Dearth, 2016).
Implicaciones jurídicas y bioéticas en medicina táctica regenerativa
El uso de terapias celulares en escenarios de combate, como las células madre o el PRP, exige un análisis jurídico y bioético riguroso. En contextos de urgencia, donde la vida del personal militar está en riesgo, es fundamental asegurar el consentimiento informado, incluso cuando estas tecnologías aún se consideran experimentales (Bermeo de Rubio & Pardo Herrera, 2020).
Además, el derecho internacional humanitario establece que toda atención médica debe respetar los principios de humanidad, proporcionalidad y no discriminación. El uso de terapias avanzadas sin regulación clara podría vulnerar estos principios, especialmente si no existen protocolos éticos adecuados (Comité Internacional de la Cruz Roja [CICR], 2003).
Incorporar estos tratamientos en medicina táctica requiere no solo innovación, sino también un marco legal que proteja los derechos del combatiente herido, evitando prácticas que puedan derivar en violaciones médicas o éticas.
Seguridad nacional y salud militar en México
La medicina táctica regenerativa en México no solo mejora la atención médica en combate, sino que fortalece la seguridad nacional. Las fuerzas armadas, al proteger a su personal, también aseguran sus capacidades operativas y estratégicas. De acuerdo con una revisión sistemática, el rol sanitario militar “desempeña un papel vital a la hora de salvaguardar la seguridad de un país y proteger sus intereses estratégicos” (Salud militar y sus determinantes sociales: una revisión sistemática, 2018).
Rutas posibles y riesgos éticos del uso de terapias celulares en conflictos armados
La tabla siguiente analiza tres escenarios prospectivos sobre el uso de terapias regenerativas en entornos militares. Advierte los riesgos de su aplicación sin regulación ética y legal, pero también destaca un camino posible donde la innovación biomédica se alinea con los principios de dignidad humana, responsabilidad institucional, justicia operativa y seguridad nacional.
Tabla
Escenarios prospectivos: Terapias regenerativas en medicina táctica.
| Escenario | Descripción | Implicaciones para la seguridad nacional |
| Tendencial | Expansión gradual del uso de SC y PRP en contextos militares, con apoyo de la evidencia clínica y optimización tecnológica. | Mejora de la capacidad operativa del personal; necesidad de integrar marcos normativos; refuerzo de la salud como eje estratégico de defensa. |
| Catastrófico | Uso desregulado de terapias experimentales sin control jurídico ni ético, especialmente en zonas sin supervisión internacional. | Riesgo de violaciones a derechos humanos; pérdida de legitimidad institucional; debilitamiento de la seguridad jurídica y operativa del Estado. |
| Futurible deseable | Implementación ética y regulada de terapias regenerativas como parte de una doctrina médico-militar integral y humanitaria. | Fortalecimiento de la seguridad nacional mediante resiliencia médica, innovación soberana y respeto a los principios del derecho internacional humanitario. |
A manera de conclusión, la regeneración celular aplicada en la medicina táctica representa un cambio de paradigma en la atención de lesiones complejas en contextos de combate. Aunque persisten desafíos científicos, técnicos y normativos, los avances actuales apuntan a que estas terapias serán clave en las futuras estrategias médicas militares.
Sin embargo, su implementación no está exenta de dilemas. Los escenarios prospectivos analizados muestran que, si bien es posible avanzar hacia una medicina regenerativa eficiente y ética en el campo de batalla, también existe el riesgo de caer en usos desregulados o improvisados que vulneren los derechos del combatiente.
La incorporación de terapias como SC, PRP y la bioingeniería celular en los Sistemas de Salud Militar (MHS) debe orientarse hacia un horizonte deseable: aquel donde la innovación biomédica no solo salve vidas, sino que respete principios de humanidad, legalidad y justicia operativa en escenarios presentes y futuros. Al final, asegurar la salud táctica no es solo una cuestión clínica: es una decisión estratégica que fortalece la seguridad nacional desde el interior mismo de sus fuerzas.
Fuentes de consulta
Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR). (2003). El derecho internacional humanitario y los retos de los conflictos armados contemporáneos. ICRC. https://www.icrc.org/sites/default/files/external/doc/es/assets/files/other/intconfihl_main_report_final_spanish_2.pdf
Bermeo de Rubio, M., & Pardo Herrera, I. (Eds.). (2020). De la ética a la bioética en las ciencias de la salud. Universidad Santiago de Cali. https://books.scielo.org/id/trn8b/pdf/bermeo-9786287501638.pdf
Farabi B, Roster K, Hirani R, Tepper K, Atak MF, Safai B. The Efficacy of Stem Cells in Wound Healing: A Systematic Review. Vol. 25, International Journal of Molecular Sciences. Multidisciplinary Digital Publishing Institute (MDPI); 2024.
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Valerio IL, Sabino JM, Dearth CL. Plastic surgery challenges in War Wounded II: Regenerative medicine. Vol. 5, Advances in Wound Care. Mary Ann Liebert Inc.; 2016. p. 412–9.
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