85 años del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM

Para celebrar los 85 años del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, hemos platicado con cuatro personas investigadoras acerca de lo que para ellas ha sido desarrollar su trabajo en ese espacio, sobre la vida adentro del IIJ y sobre su visión a futuro del propio instituto. Agradecemos mucho a Alejandra Caballero el apoyo para las gestiones y logística para el desarrollo de esta publicación. Aquí lo que nos han compartido.


Diego Valadés

Trabajar en el Instituto de Investigaciones Jurídicas

Es una experiencia muy enriquecedora. Ingresé al instituto como becario en 1968, el año de las grandes transformaciones y de las grandes movilizaciones estudiantiles. Participé en el movimiento. El director del instituto entonces era el doctor Héctor Fix Zamudio, quien fue muy considerado y tolerante conmigo. Una vez que pasó el efecto del movimiento, continué con mis trabajos de manera normal como becario y me incorporé como investigador auxiliar en 1970. Llevo 55 años aquí y he podido desarrollar no sólo mi carrera académica, sino también mi carrera pública, con la circunstancia de que toda mi gestión pública, que duró poco más de 12 años, siempre fue en compañía del Instituto de Investigaciones Jurídicas.

Todos mis cargos fueron de carácter jurídico, por lo que involucré en mis actividades públicas al instituto y nunca dejé de participar en las actividades académicas de este lado, de manera que me considero un producto, en toda la dimensión de la palabra, de esta gran institución; es decir, soy resultado de un diálogo permanente con maestros, colegas y alumnos, lo cual enriquece a todos por igual. Todos participamos de un proceso colectivo, compartido, común, de intercambio de experiencias, de vivencias, de preocupaciones y de soluciones. El trabajo en el instituto es muy constructivo porque cada uno tiene su propia actividad individual, pero todos tenemos una preocupación colectiva compartida.

El Instituto de Investigaciones Jurídicas en la esfera pública

La actividad de quienes nos dedicamos a la vida académica tiene dos dimensiones. Una, la que corresponde a la construcción de los trabajos académicos a los que nos dedicamos; otra, la repercusión que esos trabajos tienen en otros espacios que no son los académicos, que pueden ser los correspondientes a la vida social y económica y a la vida pública. Esa proyección está en muchos casos predeterminada por la elección de los temas que cada uno de nosotros trabaja, pero también corresponde a la atención que la sociedad y los diferentes sectores prestan a las aportaciones de la academia. La universidad en general se caracteriza por la seriedad, la reciedumbre y la consistencia de las aportaciones que hace. Tratamos —y en buena medida lo conseguimos— de hacer un esfuerzo serio por contribuir al estudio de los problemas y también a la presentación de soluciones para esos problemas. No tenemos una incidencia directa en las soluciones que se adopten en los diferentes sectores de la vida mexicana, pero sí proveemos insumos para que quienes toman las decisiones cuenten con mejores elementos de información, de análisis y también de sugerencia de soluciones.

Muchas de las propuestas formuladas en el instituto a lo largo de las décadas se han convertido en disposiciones constitucionales o legales o en políticas públicas. También en el ámbito privado ha habido una incidencia significativa porque muchas instituciones y corporaciones del mundo privado están atentas e incluso solicitan puntos de vista en relación con cuestiones muy específicas que conciernen a sus campos de interés. En lo público, el Instituto de Investigaciones Jurídicas ha incidido en reformas tan importantes como la inclusión de los partidos políticos en la Constitución, el desarrollo de muchos de los derechos fundamentales que están ya vigentes en nuestro ordenamiento supremo, en sistemas de procedimientos tanto en el orden civil como penal, así como procesal constitucional; en aspectos como los sistemas representativos y electorales del país, que también han recibido diferentes reformas y han otras, así como distintas propuestas formuladas desde el instituto. Hay aspectos en los que desafortunadamente no hemos tenido éxito. El instituto se pronunció, desde hace 30 años o un poco más, por una reforma del Estado. También se pronunció por una reordenación de la Constitución, aunque en estos aspectos infortunadamente para el país y también para nosotros no tuvimos éxito. Digamos que esa es parte de una agenda pendiente.

Transformaciones del Instituto de Investigaciones Jurídicas en sus 85 años

El instituto comenzó siendo originalmente una institución dedicada al estudio del derecho comparado. Teníamos una muy buena tradición en cuanto a la formación de juristas en la Escuela Nacional de Jurisprudencia, luego Facultad de Derecho, pero el estudio sistemático del derecho comparado no se había llevado a cabo de la manera tan estructurada y con una vocación claramente científica como la que se planteó aquí hace, como usted bien dice, 85 años. Ese Instituto de Derecho Comparado evolucionó después a Instituto de Investigaciones Jurídicas, que es el nombre que tiene ahora, y su trayectoria se ha caracterizado fundamentalmente por, uno, el cultivo de las ramas tradicionales del derecho, y dos, por la apertura hacia nuevas áreas de innovación jurídica que tienen proyección no sólo en México sino en el extranjero. En este momento el instituto es considerado una de las áreas de investigación jurídica más consistentes de los países de habla español. 

Hacia dónde va el Instituto de Investigaciones Jurídicas

Tiene un futuro muy promisorio, porque seguimos atacando o abordando temas de frontera y se están preparando en el instituto nuevas generaciones. Daniel Chávez es un ejemplo de esa nueva generación que está en ciernes. De manera que una de las características que ha tenido el instituto, que me correspondió iniciar, porque formé parte de la primera generación de becarios que se estableció en este instituto en 1968, es que esa tradición de formación de nuevos cuadros, de nuevos juristas, se ha mantenido. Ahora no solamente tenemos becarios, sino también tenemos doctorandos. De manera que aquí realizamos una labor de formación de nuevos juristas desde la edad temprana en la que están todavía como estudiantes de derecho hasta su preparación como doctores en derecho. De manera que el instituto está a la vanguardia en cuanto a la formación de nuevos elementos que contribuirán a la investigación en el país, y también a la vanguardia en cuanto a la indagación sobre nuevos temas que van surgiendo, muchos de ellos propuestos por nosotros mismos en el instituto.

Biblioteca Jurídica Virtual

Una de las ventajas de la informática es que nos permite llegar a todas partes del mundo y seguir, desde México, lo que pasa en otras partes del planeta. Con ese motivo, como director del instituto, consideré conveniente ponerlo a disposición de los jóvenes estudiantes, de los profesores y de los abogados del país, porque es el ámbito en el cual nos movemos y el que debe interesarnos en primer lugar. Por eso la Biblioteca Jurídica Virtual comenzó a digitalizar los clásicos del derecho, de manera que todos pudieran acceder a los libros y a la información bibliográfica fundamental de manera gratuita a través de los medios electrónicos. Progresivamente se fueron incorporando otros fondos bibliográficos. Conseguimos autorización de diferentes editoriales para reproducir lo que nos autorizaron e incorporamos toda la producción jurídica del propio instituto, de manera que los libros y los artículos de los investigadores pueden ser leídos en cualquier lugar del planeta donde haya posibilidades de leer en español. Ahora estamos introduciendo, en algunos segmentos de la página del instituto, traducciones al inglés, de manera que eso multiplique las posibilidades de conocimiento de la producción jurídica mexicana en el extranjero.

Con la Biblioteca Jurídica Virtual hemos conseguido tener una influencia significativa en la doctrina jurídica fuera de nuestro país, porque el acceso a los trabajos que hacemos aquí permite que se multiplique el nivel y el número de citas relacionadas con la producción del instituto, lo que redunda en su prestigio creciente y en el reconocimiento de las características que corresponden a quienes por la frecuencia de citas de sus obras pueden obtener promociones académicas y reconocimientos nacionales. Compartir nuestros conocimientos de manera gratuita ha facilitado la interacción con colegas de otras partes del mundo. El Instituto de Investigaciones Jurídicas tiene una muy fuerte interacción con los constitucionalistas de todo el planeta y, en particular, con los del área iberoamericana.

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Diego Valadés | Fotografía: David F. Uriegas
Instituto de Investigaciones Jurídicas
Cecilia Mora | Fotografía: David F. Uriegas

Cecilia Judith Mora Donatto

Línea de investigación

Derecho constitucional en todas sus vertientes con diversas especialidades: derecho parlamentario, derecho electoral, derechos humanos y transparencia.

Trabajar en el Instituto de Investigaciones Jurídicas

Empecé mi larga andadura en este Instituto desde que era estudiante de la licenciatura en Derecho en la Facultad de Derecho. Aquí presté mi servicio social y, justamente después de concluirlo, el doctor Sergio García Ramírez me invitó a participar con él en un proyecto que en ese momento estaba desempeñando. Los azares de la vida me impidieron participar en el proyecto, pero en cambio entré a trabajar como auxiliar en la Secretaría Académica de bajo la dirección del doctor José Luis Sobernaes. En mi vida profesional, el Instituto ha representado todo, aquí he desahogado prácticamente toda mi vida académica. La elección de mis líneas de investigación provienen de mis estudios de doctorado en la Universidad Autónoma de Madrid. Ahí tengo la gran suerte de incorporarme a la escuela del profesor Francisco Rubio Llorente, bajo la dirección del doctor Manuel Araujo.

Cuando uno es joven y llega a este Instituto, como en mi caso, se encuentra con muchos referentes jurídicos, hombres y mujeres. Para mí ese fue el primer gran encanto del Instituto; solía decirle a mis amigos que, mientras ellos estudiaban el libro de tal o cual profesor, yo lo hacía directamente con el profesor –podía intercambiar opiniones con él, debatir con él, disentir con él–. Esa fue una de las cuestiones más atractivas del Instituto y por la que decidí, en gran medida, dedicarme a la vida académica. Tuve el privilegio de irme formando de la mano del doctor Sergio García Ramírez. Y me parece que en esa vertiente el instituto también debe de seguir cumpliendo esa labor de formación de buenos juristas, porque lamentablemente nuestros maestros se van, no son eternos. Es necesario que exista una generación formada por ellos que discuta y construya en materia jurídica.

En el ámbito personal, si le enumerara los nombres de los académicos que fueron mis maestros y que además eran investigadores en el instituto, haría una lista muy larga: entre otros nombre, figuran, además del doctor Sergio García Ramírez, los del doctor Jorge Carpizo, el doctor Héctor Fix Zamudio, la doctora Marta Morineau. 

Nos encontrábamos en los pasillos, siempre con un tema jurídico que comentar. Esa es en gran medida la riqueza de este Instituto, que permite una diversidad de opiniones que van construyendo.

Perspectiva hacia el futuro

El Instituto tiene una labor fundamental de encender la luz en donde hay problemas jurídicos. Ese lugar es México. Nosotros tenemos que adelantarnos e ir planteando soluciones a los problemas venideros. Estamos consolidando una gran reforma al Poder Judicial, ojalá viniera también una gran reforma al Poder Legislativo y otra al Poder Ejecutivo, para que efectivamente pudiéramos vivir en un Estado constitucional y democrático. Ese sigue siendo el reto del Instituto. Nosotros no somos gobierno, pero sí podemos ser la materia gris del gobierno; es decir, plantear soluciones a los problemas que el gobierno enfrenta todos los días. Y al Instituto le corresponde, desde el ámbito jurídico y desde la investigación, plantear soluciones para convertir a México en un país más democrático con un mayor respeto al Estado de Derecho, conocimiento de la Constitución, con una defensa verdadera de los derechos humanos, con una verdadera defensa de aquellas personas que todavía se encuentran marginadas. Eso hicieron las generaciones anteriores a la nuestra, planteando la creación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y apoyando la construcción del Instituto (antes) Federal Electoral.

Instituto de Investigaciones Jurídicas
Camilo Saavedra | Fotografía: David F. Uriegas

Camilo Saavedra

Línea de investigación

Cambio constitucional, instituciones judiciales, democracia y elecciones. Coordina, junto con Andrea Pozas Loyo, la línea de investigación de estudios empíricos del derecho. 

Trabajo en el Instituto de Investigaciones Jurídicas

Estudié la licenciatura, la maestría y el doctorado en ciencia política. Al estudio del derecho hoy nos incorporamos personas de otras disciplinas: antropólogos, sociólogos, historiadores y economistas. En la línea de investigación en la que trabajo construimos abogacías que se interesan en otras ciencias sociales y estamos personas que venimos de otras áreas del conocimiento pero que nos interesa el derecho. Se trata de una línea metodológica muy diversa. Desde ahí observamos cómo funciona el derecho en la práctica.

El instituto es un lugar fabuloso para trabajar. Somos una gran comunidad con muchísima tradición y estamos celebrando los 85 años del Instituto de Investigciones Jurídicas.

Dada la trayectoria, el legado, la tradición y la riqueza del trabajo que ha hecho este instituto durante varias generaciones, cuando yo me incorporo aprovecho todos los recursos que otros investigadores han construido. 

Durante las direcciones del doctor Valadés, del doctor Fix Fierro y del doctor Pedro Salazar, hubo un fuerte interés en incorporar a personas que pudieran hacer investigación de sociología jurídica, de antropología jurídica, de ciencia política. Llegué en 2019 y me adherí al trabajo que ya venían haciendo muchas otras personas. Antes trabajé en la Secretaría Ejecutiva del Instituto Federal Electoral (ahora INE), y previamente en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, donde me tocó estar, durante la reforma de derechos humanos, como integrante de la primera generación de personas investigadoras del Centro de Estudios Constitucionales.

Para mí siempre fue un sueño dedicarme a la academia y ser profesor. Aunado a mi vocación académica, cuando era niño mi mamá trabajaba aquí, en la Dirección General de Asuntos del Personal Académico, y yo la acompañaba y me salía a caminar, siempre queriendo que esta fuera mi casa. Me siento muy afortunado de haberlo logrado. Y esto se debe a que el Estado mexicano invirtió en mí —como en muchas otras personas— para que pudiera desarrollar mis capacidades. Vengo con mucho agradecimiento y con mucha apertura para contribuir con lo que yo sé a todo el trabajo que hace el Instituto de Investigaciones Jurídicas.

El Instituto de Investigaciones Jurídicas

El instituto surgió en un momento muy importante en México, cuando había una suerte de nacionalismo jurídico. Había voces que decían que en México el amparo era algo muy, muy, muy mexicano y no se le podía comparar con nada que hubiera en otros países. Entonces el hecho de que este grupo de personas, de profesores, algunos venidos de España, etcétera, formaran la base de la Escuela Nacional de Jurisprudencia, un instituto de derecho comparado, fue muy importante para empezar a ver que los jurídicos no eran problemas sólo de México, sino de las sociedades contemporáneas y de la humanidad en general. Esto fue generando esta vocación que tiene el instituto de pensar y dialogar con lo que ocurre en otros países. Después el Instituto de Investigaciones Jurídicas se transformó: primero se separó de la Escuela Nacional de Jurisprudencia, aproximadamente en 1948; después se transformó en el Instituto de Investigaciones Jurídicas. Desde entonces —casi 68 años— tenemos la denominación actual. 

La UNAM creció y pasamos del centro de la ciudad al campus actual. Luego, en la década de 1980, nos venimos de la Torre II de Humanidades.

Una de las cosas que el instituto ha hecho ha sido poner en contexto lo que ocurre en México; es decir, tener un diálogo con lo que ocurre en otros países. Por ejemplo, a través del Instituto Iberoamericano de Derecho Constitucional, que lleva alrededor de 50 años poniendo al instituto en medio de un diálogo iberoamericano en el derecho constitucional. Aunado a ello, de aquí han salido personas clave: el propio doctor Fix Zamudio, el doctor García Ramírez y el doctor Ferrer MacGregor, que estuvieron en la Corte Interamericana de Derechos Humanos; la doctora Karla Quintana Osuna, quien, después de haber desempeñado una labor titánica en la Comisión Nacional de Búsqueda de Personas Desaparecidas, ahora está trabajando para hacer algo análogo en Siria.En el ámbito local, las personas de este instituto han participado en reformas importantes: las reformas del 88, del 89 y del 94, que dieron sus primeros pasos para convertir a la Suprema Corte de Justicia de la Nación en un tribunal constitucional; el propio Jorge Carpizo era secretario de Gobernación cuando se hizo una reforma electoral en 1994, que tuvo a los primeros consejeros ciudadanos en el Instituto Federal Electoral; así como la creación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, y la fundación de lo que en su momento conocimos como el jus, que es la versión electrónica de la Semana de Justicia de la Federación.

Carmen Patricia Lopez Olvera

Línea de investigación

Derecho procesal, derecho probatorio y epistemología jurídica aplicable. También trabajo algunas cuestiones sobre metodología y enseñanza del derecho. 

Trabajar en el Instituto de Investigaciones Jurídicas

Como investigadora, ingresé en marzo de 2020, justo cuando iniciaba la pandemia por Covid-19 y se cerró la Universidad. Fue, en cierto sentido, una experiencia un poco frustrante.

Antes de arrancar oficialmente con esta plaza, inicié mi carrera como ayudante de investigación por el Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores, colaborando con el doctor Enrique Cazeres Nieto, quien se convirtió en mi mentor académico y me ayudó en todo mi proceso y mi formación para pasar al puesto que actualmente como  investigadora. También estudié aquí mi doctorado sobre mi línea de investigación. Toda mi formación se ha dado en este instituto, desde la construcción de bases de datos, el análisis de información, la organización de ciertos eventos académicos hasta la elaboración y la construcción de proyectos de investigación.

Es el mejor espacio posible para trabajar. Implica crecimiento personal y aprendizaje constante. El trabajo con mis colegas académicos ha sido siempre muy nutritivo y respetuoso. Siempre nos ayudamos desde nuestras distintas perspectivas, teorías, métodos de trabajo, técnicas. El trabajo aquí también se ha vuelto muy interdisciplinario, lo que hace único a este instituto.

Perspectiva hacia el futuro

Imagino un instituto que, después de 85 años, continuará siendo un referente en la investigación jurídica nacional e internacional, abierto a los temas emergentes (el neuroderecho y la inteligencia artificial, por ejemplo) y siempre atento a la protección de los derechos humanos y el medio ambiente, entre otros temas. Y, desde luego, que seguirá asumiendo la formación de los nuevos cuadros de investigadores.

Esta nueva generación de investigadores tenemos un gran compromiso con la sociedad mexicana que está en constante transformación. De acuerdo con mi experiencia, podemos cumplir sin ningún problema con este reto. Estamos muy preocupados por los problemas de nuestro país y estoy segura de que podemos contribuir bastante en su resolución.

Instituto de Investigaciones Jurídicas
Patricia López | Fotografía: David F. Uriegas

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