Platicamos con Erica Mora, directora editorial de Portal Judicial, una plataforma independiente fundada por periodistas especializados en temas de justicia y derechos humanos, acerca del periodismo jurídico y de su papel en los procesos de transición institucional y política.
¿Qué es el periodismo jurídico y cuál es el panorama que enfrenta en México?
Varios abogados constitucionalistas y juristas han visualizado el periodismo jurídico como un puente entre la sociedad y el derecho. Quienes se dedican a ello son personas especializadas que traducen los términos técnicos jurídicos para que el común de la sociedad conozca lo que hacen sus tribunales, cuáles son sus derechos para que, de alguna manera, se fortalezca la cultura jurídica y el Estado de derecho.
Mi primer contacto con el periodismo jurídico lo tuve alrededor de 2006 durante la cobertura de la elección presidencial en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Fue muy reveladora la importancia que tenía dominar la técnica jurídica y los conceptos para poder, no interpretar, sino traducir e informar con el fin de hacer un periodismo crítico apegado a las resoluciones y a los fallos jurídicos.
A partir de ese momento, comencé a cubrir, como una fuente de información para diversos medios, tanto impresos como de televisión, a la Suprema Corte de Justicia de la Nación. La dinámica de cobertura es muy diferente a la que se realiza en los tribunales colegiados en la actualidad. A partir de 2011, la Suprema Corte se ha convertido en la fuente fundamental de difusión de sentencias y derechos consagrados en la Constitución; el referente de temas tan fundamentales como el matrimonio igualitario, el aborto y la libertad de expresión.
El papel que desempeña el periodismo jurídico en México lo acabamos de identificar en la reciente reforma judicial que tuvo como consecuencia la elección de personas juzgadoras: dejó atrás esa faceta en la que sólo tenía que hacer la difusión de sentencias y comunicar qué había resuelto la persona juzgadora, y ahora se está posicionando como un espacio de contrapeso a la hora de analizar con detalle quiénes son los perfiles de las personas que están llegando, a la hora de contrastar con datos cuáles son las cargas de trabajo y cuáles son los tiempos en los que están resolviendo.
Me llama la atención lo que describes como un puente entre la comunidad y el conocimiento jurídico y que tiene que ver con el ejercicio de la traducción del lenguaje para hacerlo entendible con el finde que lo entienda la gente común. ¿Cuál es la relevancia de que la comunidad entienda ese lenguaje?
Para reforzar un poco lo que decía respecto del papel de puente que juega el periodismo jurídico entre la sociedad y el derecho, yo te diría que, si hay algo que hay en común entre el periodismo jurídico y el derecho es que los dos tienen una narrativa que contar como trasfondo de los expedientes: hay historias de vida. Ustedes los abogados lo saben muy bien, y eso es lo que nos toca a nosotros, como comunicadores, informar a la sociedad. ¿Cuál es la historia que está detrás de cada sentencia? ¿Cuál es la historia de vida que se está transformando con una resolución determinada? Esa ha sido mi experiencia: hacer un periodismo jurídico con el que la sociedad logre identificarse y que sepa que, así como a una persona hoy le otorgaron un amparo para que pueda obtener los medicamentos que necesita y que la seguridad social le había negado, si está en la misma situación, hay mecanismos mediante los cuales puede tratar su asunto.
Esto para mí ha sido una ruta que me ha permitido despertar empatía e interés. No ha sido sencillo, porque estamos hablando de personas de carne y hueso que, a veces, en los amparos que tramitan, están dando un grito desesperado de auxilio, pues, además, son personas en condiciones de vulnerabilidad. No es fácil, pero yo sigo pensando que el periodismo jurídico es una gran apuesta, porque permite que la narrativa no sea solamente abstracta, sino que esté conectada con las personas, apelando a que cualquiera de nosotros podría estar involucrado en una situación similar.
Una parte de lo que busco siempre cuando cuento una historia en la que está implicada una persona privada de la libertad, es cuidar el tema de la presunción de inocencia y del debido proceso, porque en la medida en que nosotros nos empapemos de esos derechos y de esos principios también lograremos entender la importancia de que se respeten y que no tengamos un sistema tan punitivista.
En el contexto de la transformación institucional de México, ¿a qué retos se enfrenta la libertad de expresión?
Ésta es una de las reflexiones que más han estado en la conversación entre colegas. Sabemos que son tiempos difíciles para la libertad de expresión y cuando conversamos sobre el tema siempre decimos que ejercer el periodismo en México —no sólo el periodismo jurídico, sino el periodismo en general— cada vez más es más riesgoso.
No pasamos por alto el papel fundamental que el periodismo juega en una democracia, porque finalmente facilita que se puedan ejercer otros derechos. La libertad de expresión es esencial para una vida democrática. Y si se pierde la libertad de expresión, se pierden muchos derechos más.
Lamentablemente hay un retroceso, o al menos algunas acciones que parecieran intimidatorias para ejercer libremente el periodismo, y eso implica demérito de la información y los riesgos que estemos dispuestos a asumir. El periodismo jurídico no es la excepción.
Comentaba al inicio de esta charla que no es lo mismo realizar cobertura de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que de los tribunales federales, y mucho menos de lo que se hace en los ministerios públicos y en los tribunales locales, donde las condiciones de riesgo a las que se enfrentan los compañeros son mucho mayores. No es lo mismo presentar este tipo de trabajo a presentar una nota o una denuncia respecto de temas que involucran al crimen organizado y que amenazan la integridad de los periodistas.
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En este contexto, ¿cuál es el papel del periodismo jurídico?
El periodismo jurídico es un contrapeso en la medida en que está presentando y contribuyendo a construir una cultura jurídica y a fortalecer el Estado de derecho. Retomando lo que decíamos antes, por ser este puente, permite que la sociedad conozca sus derechos y, en la medida en que esté más informada, hace posible que tome mejores decisiones.
¿Dónde has ubicado que las personas puedan acercarse a temas de periodismo jurídico?
Afortunadamente —me atrevería a decir que a partir de la reforma de 2011— ha habido un intento por que las personas juzgadoras se acerquen y se comuniquen.
La comunicación digital se ha convertido en algo esencial para que muchas veces sean directamente las juezas y los jueces quienes comuniquen con un lenguaje sencillo y claro las sentencias y el impacto que están teniendo en la vida de las personas. Ésa puede ser una vía.
Otra vía son las herramientas que se han habilitado principalmente en los sitios de la Suprema Corte y del extinto Consejo de la Judicatura Federal, donde se podían encontrar sinopsis de sentencias relevantes. Me atrevería a decir que en la administración pasada de la Suprema Corte se hizo un esfuerzo importante por tener este tipo de sentencias. Por ejemplo, están los Cuadernos de Jurisprudencia que elaboró el Centro de Estudios Constitucionales y también una herramienta de mucha utilidad que es el buscador jurídico alojado en el sitio web de la Suprema Corte que permite obtener no solamente la sentencia sino también los votos particulares y la jurisprudencia que derivó.
Este tipo de ejercicios deberíamos comunicarlos más y compartirlos con la academia para que los jóvenes estudiantes de derecho puedan interactuar con estas herramientas desde que están cursando el primer semestre para que tengan mayor conocimiento, pues no están diseñadas solamente para abogados, sino para que la sociedad en general pueda entenderlas.
Me encanta el ejercicio que hace abogacía porque está produciendo contenido de interés y atractivo para la sociedad en general.
Platícanos sobre tu medio, Portal Judicial.
Decidí que era momento de cerrar mi ciclo en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, donde estuve nueve años, principalmente en áreas de difusión de sentencias. Lo consideré así a raíz de la reforma judicial. Quería hacer otras cosas que me permitieran seguir contribuyendo a difundir los derechos, lo cual es una de mis grandes pasiones.
A partir de entonces surgió Portal Judicial con el objetivo de alimentarlo con notas de las sentencias de los tribunales y con la consigna de hacerlo en un lenguaje claro y sencillo. La tarea no ha sido simplemente difundir qué se resolvió en la sentencia, sino ir un paso más allá —que es algo que le reconozco mucho al periodismo jurídico en la actualidad—: explicar y contextualizar la relevancia de cada sentencia y evaluar su trascendencia. Nos dimos cuenta de que tener el espacio escrito no era suficiente, sino que también era necesario darle voz directamente a los operadores jurídicos y a una parte de la sociedad, que es fundamental en las sentencias que llegan a tribunales, como los litigantes, las víctimas, la gente en general, pues sin ellos no habría esas resoluciones tan trascendentes en su búsqueda de justicia.
¿Cómo se ejerce el periodismo jurídico en México y qué le hace falta en un contexto de desinformación y sobreinformación, en el que no hay tiempo para verificar lo que circula en la red?
El reto no es menor. Nos tocó vivir una era en la que estamos sobreinformados y en la que la existencia de las redes sociales ha permitido que cada uno sea su propio medio de comunicación y coadyuve a difundir información. No obstante, o cierto es que mucha información que circula en redes sociales no está verificada y en muchas ocasiones sólo busca asestar algún golpeteo o persigue otros objetivos que no son precisamente informar.
El desafío que enfrenta el periodismo jurídico, más después de la reforma judicial, tiene que ver con hacer un periodismo responsable, con información verificada, de investigación, de datos, que le dé voz a las personas involucradas de manera directa en los asuntos de que se trate. No hay que olvidar —esto es básico en el periodismo— contrastar la información con diversas fuentes. Eso es fundamental.
El periodismo jurídico no se puede olvidar de algo que es básico: dignificar a las víctimas de delitos como el feminicidio y de violaciones graves a derechos humanos que se cometen en el país. Eso debe ser una guía. Ya lo comentábamos: detrás de cada expediente hay una historia de vida y en esa medida tenemos que dignificar tales historias. Y una manera de hacerlo es ejerciendo un periodismo crítico, responsable y con datos.
¿Cuál es el futuro del periodismo jurídico con la inteligencia artificial?
El uso de la inteligencia artificial, no sólo en la abogacía sino en otras ramas científicas, ha causado un poco de desconfianza. Personalmente, pienso que debemos utilizar las herramientas de la inteligencia artificial sin olvidar algo esencial: es necesario verificar la información que esté arrojando esa inteligencia artificial; es decir, utilizarla como un asistente que necesita supervisión constante.
Hay tareas que se pueden automatizar con el uso de la inteligencia artificial. Ese es uno de los pasos que se podrían aprovechar, y que ya han sido ensayados incluso en la Suprema Corte. Por ejemplo, el caso de una herramienta denominada Sor Juana que permitía interactuar con las sentencias de la ponencia de la ministra en retiro Margarita Ríos Farjat y a la que se le podía solicitar que presentara problemas jurídicos, hechos de las sentencias, que generara versiones para niños, imitando a Gabriel García Márquez o a Juan Rulfo. Nos estamos tardando si no aceleramos el uso de la inteligencia artificial en la difusión; pero siempre será importante que esté una persona detrás del uso de una herramienta como ésta.
Hay mucho debate sobre si en algún momento la inteligencia artificial va a sustituir a los abogados. Mi conclusión es que no, pues siempre se necesitará la inteligencia, la creatividad y los sentimientos de los seres humanos.


