Jaime Vázquez se acerca a la película Acusados, donde se asoman cuestionamientos relevantes para reflexionar sobre la comunidad y su relación con la justicia.
Es una noche como muchas otras en el bar The Mill, en algún camino vecinal, en Washington. Las luces rojas del letrero del local, los automóviles que cruzan por la carretera, las horas de aparente calma, son testigos de un hecho insólito: una joven, con las ropas desgarradas, sale presurosa del bar, corre y grita por la carretera en busca de ayuda. Es Sarah Tobias, víctima de violación.
En el inicio de Acusados (The Acussed, 1987), dirigida por Jonathan Kaplan, la supuesta tranquilidad del lugar se desgarra. Algo se quiebra. La joven aterrada y la indiferencia de algunos automovilistas desde el comienzo sitúan el filme en el borde de la tragedia.
Basada en hechos verídicos ocurridos en New Bedford, Massachusetts, en 1983, cuando un grupo de parroquianos de un bar atacó sexualmente a Cheryl, de 21 años, la película Acusados no sólo es el recuento de los acontecimientos de aquella noche en el Big Dan, el establecimiento que fue escenario del crimen en la vida real. Al mismo tiempo, es la crónica de un hecho de violencia que lastima a todos, pone en tela de juicio a la ley y lanza una punzante acusación a la sociedad por un delito que sigue ocurriendo de manera persistente en el mundo.
Los productores del filme habían pensado inicialmente en Sigourney Weaver para el papel de Sarah. Ante su negativa, optaron por Kim Basinger, que también declinó. Finalmente fue Jodie Foster la elegida y la encargada de dar vida a Sarah Tobias, la joven violentada.
Durante su niñez, Jodie Foster fue la imagen de algunos anuncios comerciales para la televisión antes de que actuara en películas como Las aventuras de Tom Sawyer o Alicia ya no vive aquí. Tenía 13 años cuando interpretó a Iris, la prostituta niña de Taxi Driver.
El caso de la violación en el Big Dan (en el que se basó Tom Topor para escribir el guión de Acusados) causó un gran revuelo. Sobre todo, se cuestionó severamente que el nombre de la víctima se hubiera hecho público y no se hubiese protegido su identidad. Durante el juicio, se culpó a la víctima con el argumento de que llevaba una vida desordenada, había bebido con sus agresores y consintió los hechos.
Kelly McGillis interpreta a la fiscal Kathryn Murphy, encargada de la defensa de Sarah. Ante un leve castigo a los violadores, será la fiscal quien aborde una nueva estrategia de defensa, con base en la figura de inducción al delito. Ella llevará a juicio a quienes alentaron la violación, a quienes incitaron a actuar a los violadores. La declaración de un testigo será definitoria: incitación, instigación, inducción, son palabras claves en los argumentos de la defensa. ¿Es aceptable que las personas o la sociedad en su conjunto sean testigos de un delito de manera indiferente, sin comprometerse con las causas de la justicia?
Jodie Foster obtuvo el Oscar a la mejor actriz por su interpretación de Sarah Tobias. Según cifras oficiales, en el primer semestre de 2025, en México existen más de 10,400 denuncias por violación de mujeres y niñas. Son cifras aterradoras que representan un promedio de 58 violaciones diarias: dos cada hora. En muchos casos, como sucedió en el caso de Cheryl, en 1983, que Kaplan llevó a la ficción en Acusados, se culpa a la víctima.


