CASS Abogados: cuatro décadas dedicados a la Seguridad Social

Con motivo del 40 aniversario del despacho Consultores y Abogados en Seguridad Social, S. C. (CASS Abogados), conversamos con su fundador, el licenciado Javier Patiño Rodríguez, sobre los inicios de su trayectoria profesional, los desafíos que marcaron su camino y la evolución del derecho de la seguridad social en México. Su historia refleja la constancia, el compromiso y la pasión por una especialidad jurídica que, cuatro décadas después, continúa siendo su vocación y su legado.


Javier Patiño. Director general en CASS Abogados.

¿De dónde viene y cómo nació su vocación por el derecho?

JP: Soy originario de la Ciudad de México, abogado egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), orgullosamente formado en escuelas públicas. Desde muy joven tuve claro que quería ser abogado; lo descubrí cuando cursaba civismo en la secundaria y mi gusto se consolidó en la preparatoria, donde tuve el privilegio de tener como profesor a don Juan Silva Meza, quien sería ministro y, posteriormente, presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Su ejemplo marcó mi rumbo. 

En mi familia no había abogados ni privilegios, pero sí una sólida cultura de trabajo. Soy el noveno de diez hermanos, hijo de un comerciante que nos enseñó el valor del esfuerzo y de una madre ejemplar. Mi carrera profesional inició mientras estudiaba en la UNAM; ingresé a un despacho en materia laboral y, más adelante, hacia mediados de 1978, gracias a una oportunidad en la Coparmex, me adentré en el derecho de la seguridad social, área que me fascinó y a la cual he dedicado mi vida profesional.

¿Cómo surge CASS Abogados y cuáles fueron sus primeros pasos?

JP: El despacho nació en 1985, impulsado por mi experiencia en la Coparmex y por el respaldo incondicional de Laura, mi esposa. Los inicios no fueron sencillos: el terremoto de 1985 destruyó nuestra primera oficina, recién adquirida; ni siquiera había contratado una póliza de seguro. De un día para otro, nos quedamos sin espacio físico, pero no sin propósito y no nos detuvimos.

Así comenzó CASS Abogados: con una visión clara de especialización en el derecho de la seguridad social, un campo complejo, técnico y fundamental para las empresas y los trabajadores. No aspirábamos a ser el despacho más grande por cantidad de integrantes y asuntos, pero sí el más sólido, confiable y experto en nuestra materia. Ese principio nos ha acompañado durante 40 años.

¿Qué momentos considera determinantes en la historia del despacho?

JP: Sin duda, el primero fue aquel terremoto que nos puso a prueba desde el inicio. Otro hito fue la consolidación del despacho en nuestro domicilio desde 1988, sede que mantenemos hasta hoy. A lo largo del tiempo, hemos construido un equipo talentoso y comprometido; actualmente somos cerca de 30 integrantes que compartimos una misma filosofía de trabajo.

Otro momento importante fue haber convencido al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) de crear una nueva fracción en el catálogo de actividades del Reglamento de Clasificación de Empresas, concretamente para las compañías dedicadas a la fabricación de concreto premezclado para la industria de la construcción, lo que significó un ahorro importante en el pago de las cuotas para este tipo de empresas en el seguro de riesgos de trabajo.

Algo significativo también ha sido ver cómo CASS evolucionó de un proyecto personal a uno institucional. Hoy mi hijo Sebastián es mi socio y continúa esta labor con una visión renovada. Ver a la siguiente generación incorporarse a este proyecto es motivo de profundo orgullo.

¿Cómo describiría la evolución del derecho de la seguridad social en México durante estas cuatro décadas?

JP: Ha sido un proceso de transformación profunda. Cuando inicié en 1978, regía la Ley del Seguro Social de 1973. En aquellos años, el sistema contaba con fondos suficientes, pero era evidente que debía modernizarse ante la llegada de los primeros pensionados. El cambio más trascendental ocurrió en 1997, con la creación de las Afores y el nuevo esquema de cuentas individuales, lo que redefinió la relación entre trabajadores, patrones y Estado.

Desde CASS Abogados hemos participado activamente en este proceso, colaborando con organismos empresariales, aportando propuestas en comisiones y foros de discusión. Asimismo, hemos sido consultados por algunas legislaturas del Senado de la República, las cuales han solicitado nuestros comentarios a diversos proyectos de reformas a la Ley del Seguro Social. Hemos sido testigos y actores de una etapa en la que la digitalización, la fiscalización y la reforma laboral han transformado la práctica jurídica y la gestión empresarial.

¿Qué retos enfrenta hoy el derecho de la seguridad social y cómo los aborda CASS Abogados?

JP: El actual entorno exige actualización constante. Vivimos un momento en el que la supervisión gubernamental se ha fortalecido y las empresas necesitan claridad, estrategia y certeza jurídica.

Cuando las empresas son sujetas a fiscalización por parte del IMSS o del Infonavit, después de una larga, compleja, tortuosa y desgastante auditoría, caen en la cuenta de que, si hubieran implementado un esquema de cumplimiento oportunamente, o si hubieran detectado ciertas omisiones que evitan contingencias en el futuro, las habrían prevenido.

Cada vez más crece una cultura de compliance (de cumplir con las normas legales), de detectar qué es lo que se debería hacer para evitar contingencias. En este sentido, hay una gran cantidad de patrones que el día de hoy apuestan por lo preventivo. Ellos son con quienes más trabajamos. A mí me da mucho más gozo trabajar con una empresa de forma preventiva que correctiva, porque de la primera forma a uno lo ven como una carga más.

Nosotros buscamos ser consejeros de las empresas, acompañarlas en la toma de sus decisiones en el día a día y, desde luego, validar que sus determinaciones estén ajustadas a la ley. Así, cuando haya una revisión por parte de la autoridad, todo sea más digerible, estará mucho más ordenado y se tendrá la posibilidad de presentar la evidencia suficiente de que se está cumpliendo para aclarar contingencias y, en casos extremos, acudir a los tribunales competentes.

¿Qué principios rigen el trabajo de CASS Abogados?

JP: En CASS Abogados tenemos una convicción que nunca ha cambiado: no atendemos asuntos que no tengan solución técnica y jurídica. La honestidad con el cliente es el eje de nuestra práctica. Cada caso que asumimos se analiza con ética profesional.

La confianza que nos han brindado empresas nacionales e internacionales es la razón de ser de nuestro trabajo. Nuestro equipo se caracteriza por su conocimiento especializado en la materia, su talento y su espíritu de servicio.

Durante 40 años hemos aprendido que el verdadero crecimiento proviene de la especialización, la constancia y la pasión por el conocimiento.

¿Qué mensaje le gustaría compartir con las nuevas generaciones de abogados?

JP: El derecho es tan vasto que requiere disciplina y enfoque. Mi consejo es que se especialicen, que estudien de forma constante y que cultiven la ética profesional.

También les diría que amen su profesión. En mi caso, el trabajo ha sido una vocación que ha dado sentido a mi vida. He dicho muchas veces que el trabajo sostiene a la familia, porque sin esfuerzo no hay estabilidad ni futuro.

Hoy, al mirar hacia atrás, me llena de orgullo ver que CASS Abogados mantiene la misma pasión del primer día, ahora fortalecida por una nueva generación. Miramos el futuro con entusiasmo, conscientes de que los retos seguirán, pero también de que seguiremos siendo referentes en el derecho de la seguridad social en México.


Sebastián Patiño Jiménez. Socio director general adjunto en CASS Abogados.

¿Dónde crece Sebastián, cómo ingresa al derecho y cómo llega a la seguridad social? 

SP: Soy hijo y hermano de abogados. Elegir carrera no fue fácil, pues sabía que me atraían las humanidades, aunque también he tenido muchas otras pasiones —ajenas al derecho— que hoy forman parte de mi vida. Nunca me sentí presionado ni orientado hacia el derecho; lo estudié, más bien, por imitación. Así como el hijo de médicos crece escuchando temas de medicina, el hijo de abogados convive naturalmente con temas de abogados. Estudié en la Universidad Panamericana (UP). Con orgullo, hoy imparto clases en esa institución. De hecho, de las profesiones jurídicas, la que más disfruto es la docencia. Si pudiera quedarme dando clases por el resto de mi vida, lo haría. 

Una bondad que tiene la UP es que te obliga a trabajar (a través de una gama muy amplia de bolsa de trabajo que ofrecen). Desde los primeros semestres, yo comencé a trabajar en algunas notarías en la Ciudad de México. Me dieron buenas bases y entendí algunas de las cosas que se aprendían en clases, pero sobre todo cómo el derecho opera en el día a día en la vida de las personas y de las empresas. Después trabajé en un despacho fiscal, donde aprendí litigio administrativo. Posteriormente, estuve en un despacho especializado en derecho constitucional y amparo.

Después de haber estado siete años trabajando, surgió la idea de trabajar en un proyecto conjunto con mi padre. El proyecto ya existía. CASS Abogados tenía entonces 30 años. Yo participo en la firma desde hace 10 años. Mi padre, un hombre muy inteligente y generoso, me dio una lección. Implícitamente me dijo que había dos sopas: una, hacer mi carrera desde cero y picar piedra en el despacho; dos, pedalear a la par con él la bicicleta y hacer que el despacho siguiera caminando. Esa segunda la decidimos juntos. Con mucho orgullo, con mucha responsabilidad, con mucho gusto, hice de la seguridad social mi materia.

A propósito de la docencia, ustedes realizan seminarios técnicos y trabajo pro bono. ¿Qué lugar ocupa la formación pedagógica y social dentro de CASS Abogados?

SP: Es una bandera del despacho: la responsabilidad social y hacer trabajo pro bono real; no ayudar a nuestros cuates o a los amigos o a los familiares, sino identificar a la población vulnerable que no tiene acceso a servicios jurídicos de calidad.

Tenemos la capacidad de atender y realizar el trabajo pro bono que elegimos. Lo hemos institucionalizado a través de fundaciones como Appleseed, Fundación Barra Mexicana, Colegio de Abogados, y Estándares ProBono. Buscamos darle mucha forma al trabajo pro bono que realizamos.

La seguridad social atiende derechos muy vulnerables y sensibles de las personas, concretamente en el área de pensiones. En ese sentido, trabajamos con algunas personas físicas que no tienen la oportunidad de pagar un servicio jurídico y estamos obligados a hacerlo, y nos da mucho gusto hacerlo. Es algo de lo cual todos los 30 profesionistas que trabajamos en el despacho tenemos mucha conciencia. 

Lo que más hacemos es brindar asesoría a organizaciones de la sociedad civil, a fundaciones, a donatarias autorizadas, pues en su calidad de patrones las ayudamos a cumplir con la muy compleja regulación que hay en materia de seguro social.

Comúnmente se afirma que la seguridad social no es lo mismo que derecho laboral o derecho fiscal. ¿Cómo evitan esta confusión en CASS Abogados?

SP: Nos dedicamos a una sola cosa. Sólo asesoramos a patrones en materia de seguridad social. La seguridad social no es derecho laboral, ni es derecho fiscal. Más bien es derecho de la seguridad social. La seguridad social simpre ha sido y es una práctica de nicho. Pareciera que es laboral, pero no; lo laboral tiene que ver con las relaciones entre el patrón y el trabajador o, en todo caso, con el sindicato, y nada de eso hacemos en el despacho. También pareciera que es fiscal, porque el IMSS y el Infonavit tienen facultades de organismos fiscales autónomos, pero eso tampoco lo convierte en derecho fiscal. Se trata de una rama autónoma del derecho, con legislación, doctrina, academia, docencia, criterios judiciales y en algunos países, hasta jurisdicción propios.

¿Cuál es tu visión acerca de la seguridad social vinculada al Poder Judicial en los próximos años? 

SP: En materia de seguridad social muchos criterios de avanzada que hoy México ha implementado son fruto de decisiones judiciales. Hay mucha jurisprudencia relevante en materia de seguridad social desde el punto de vista tanto del derecho de los trabajadores como de los derechos de los patrones contribuyentes.

En México el Poder Judicial va a jugar un papel importante para que se siga ampliando el espectro de acceso a la seguridad social. Dos principios fundamentales de la seguridad social son la progresividad y la universalidad. La realidad es que no se puede dar seguridad social a todos porque se tiene que financiar… Los derechos tienen un costo. Pareciera que el Estado muchas veces busca legislar y reconocer una serie de derechos cuando no necesariamente existen los fondos para poder garantizarlos. Esta realidad es dura y nos enfrentamos a ella cuando los derechohabientes buscan servicios médicos y prestaciones económicas, médicas y sociales; pero lo cierto, es que no se pueden satisfacer enteramente porque no hay presupuesto suficiente. Muchas veces el Poder Judicial ha podido trabajar para que se vaya ampliando el derecho a la seguridad social, que sea progresivo y que cada vez pueda abrazar a más personas.

En la visión estratégica de CASS Abogados, ¿de qué manera una asesoría oportuna en seguridad social puede convertirse en una herramienta para generar valor y estabilidad financiera en las empresas?

SP: Todos nuestros clientes son empresas que tienen un alto nivel de cumplimiento de la ley. No elaboramos esquemas para “darle la vuelta a la ley” o para disminuir las cargas tributarias. Más bien, empezamos por ayudar a las empresas a cumplir con la muy compleja regulación en materia de seguridad social; las representamos y las defendemos frente a las agresivas auditorías que llevan a cabo el IMSS o el Infonavit en su carácter de organismos fiscales autónomos, y las representamos en litigio.

Todo lo que hacemos en el despacho está orientado al negocio. Reconocemos que ser empresario en México es un reto que implica una gran cantidad de riesgos: apostar por un proyecto, invertir dinero, generar empleos, hacer frente a una gran carga tributaria, enfrentarse a un sistema muy burocrático, pagar una gran cantidad de cuotas de seguridad social, vigilar una gran cantidad de procesos de revisión entre clientes y proveedores (el gobierno nos pone a los particulares a revisarnos entre nosotros). Son retos muy importantes y buscamos que la seguridad social no sea un dolor de cabeza para los clientes.

Conocer los procesos de nuestros clientes nos ha ayudado mucho para poder asesorarlos. Es muy importante saber quiénes son tus clientes, a qué se dedican, cómo funcionan; visitarlos en las plantas, en las industrias, en sus oficinas, mucho más allá del corporativo, permite dar una asesoría realmente adecuada para lo que necesitan y para su operación.

Buscamos que nuestra asesoría y que todo lo que podamos hacer para las empresas agregue valor y mejore la operación, las ventas, la productividad, el rendimiento, y que la seguridad social no sea un obstáculo. Por eso la misión del despacho es “dar resultados en materia de seguridad social que agreguen valor a las empresas”. Y nuestra visión parte de reconocer que, desde hace cuatro décadas, el despacho goza de reputación y liderazgo en seguridad social; nuestra visión se basa en enriquecer ese liderazgo y preservarlo en materia de seguridad social.

A lo largo de nuestra trayectoria hemos acompañado a las empresas en la solución de los retos más complejos en materia de seguridad social: desde enfrentar con solidez las auditorías del IMSS y atender capitales constitutivos, hasta cuidar sus primas de riesgo —un activo intangible de gran valor—, identificar contingencias en procesos de fusiones y adquisiciones, reducir riesgos futuros y, más recientemente, diseñar programas de cumplimiento preventivo para la contratación responsable de proveedores.

Una de las principales fortalezas de CASS Abogados es la integración no sólo de juristas, sino también de contadores, médicos e ingenieros, en un solo equipo. ¿Cómo ha ayudado esta multidisciplinariedad para resolver los casos más complejos que enfrenta la empresa?

SP: Cuando un cliente enfrenta una necesidad —o, incluso, cuando aún no sabe que la tiene— en materia de seguridad social, aterrizarla requiere mucho más que una respuesta jurídica. Involucra un enfoque integral en el que confluyen conocimientos técnicos, contables y médicos, indispensables para calificar correctamente los riesgos de trabajo, diseñar estrategias de prevención y, a largo plazo, reducir las cuotas del seguro de riesgos de trabajo.

En CASS Abogados trabajamos de manera multidisciplinaria: abogados, médicos, ingenieros y contadores colaboramos estrechamente para ofrecer soluciones completas y estratégicas. La ley, por sí sola, puede ser fría y técnica; pero las empresas buscan algo más: garantizar su operación, proteger su viabilidad económica y adaptar el cumplimiento a sus procesos internos. Atender de manera correcta una auditoría del IMSS sólo desde la perspectiva jurídica se queda corto. Es indispensable tener un contador especializado y un equipo verdaderamente multidisciplinario que entienda la parte técnica, contable y operativa del proceso. Únicamente así se puede ofrecer una defensa integral, sólida y efectiva que proteja a la empresa y le permita cumplir sus objetivos con certeza y estrategia.

En esta especialización, ustedes trabajan con el sector de la construcción, que presenta particularidades normativas muy complejas. ¿Cómo ayuda CASS Abogados a los patrones de este sector a cumplir con el Servicio Integral de Registro de Obras de Construcción, para evitar sanciones?

SP: El sector de la construcción es uno de los que más atendemos en el despacho. Es donde hemos tenido, gracias a la confianza de nuestros clientes, mayor grado de especialidad. Para ellos hemos desarrollado un programa de cumplimiento preventivo.

En la industria de la construcción, los empleadores están sujetos a las mismas obligaciones básicas que cualquier patrón en México: registrarse ante el IMSS, pagar y retener las cuotas de sus trabajadores y cumplir con las disposiciones en materia de seguridad social y fiscal. Sin embargo, este sector opera bajo un régimen especial que inicia desde el momento en que el propietario de una obra la registra ante el IMSS y notifica a quién contratará para su ejecución; a su vez, el contratista principal informa quiénes serán los subcontratistas que intervendrán en cada etapa del proyecto.

Un desarrollo de construcción puede involucrar múltiples actores: el propietario (persona física o moral, fideicomiso o grupo de inversionistas) que es dueño de la obra, el contratista principal que coordina los trabajos, y una amplia red de subcontratistas especializados —excavación, cimentación, instalaciones hidráulicas, aire acondicionado, cancelería, interiores, obra civil, entre otros—.

En este contexto, la claridad ante el IMSS es fundamental. La autoridad necesita saber quién es quién dentro del proyecto, quién tiene a los trabajadores afiliados y quién no, pues la ley establece un esquema de responsabilidad solidaria. Si el instituto no cuenta con información suficiente sobre los participantes, los contratos o la distribución del costo total de la obra, puede hacer responsable al propietario por las cuotas omitidas.

Ahí radica el valor de nuestra intervención: asesoramos a los patrones del sector de la construcción a cumplir, a implementar esquemas de cumplimiento preventivo y a deslindar responsabilidades, garantizando que cada quien pague las cuotas que les corresponden y que el proyecto avance con certeza jurídica y operativa.

De cara a eventuales reformas en la materia, en un entorno empresarial cada día más digitalizado, ¿qué retos anticipa para la seguridad social en México CASS Abogados y cómo planea mantenerse como líder en su sector durante los próximos años? 

SP: Lo más importante para nosotros es seguir cultivando un gran equipo de trabajo, convencidos de que nuestro verdadero propósito es ofrecer a cada cliente una experiencia excepcional. En CASS Abogados contamos con un sólido grupo de profesionistas, del cual nos sentimos profundamente orgullosos; son ellos quienes hacen posible que podamos brindar respuestas técnicas, rigurosas y siempre orientadas al negocio y a la realidad humana y corporativa de cada empresa. Sabemos que cumplir en materia de seguridad social no es sencillo: la regulación es compleja y no parece que vaya a simplificarse. Por eso acompañamos a nuestros clientes en cada decisión, ayudándolos a tomar el mejor rumbo y a enfrentar con confianza los procesos de fiscalización o auditoría, siempre con el objetivo de agregar valor y reducir riesgos.Al mismo tiempo, hemos integrado, de manera decidida y casi obligatoria, el uso de la inteligencia artificial (ia). Partimos de que cuando el cliente viene con nosotros, lo hace porque él ya consultó con la ia. Cuando acuden con un asesor externo, esperan algo mucho más profundo de lo que ya encontraron en la ia. El cliente te contrata no sólo por tu conocimiento, sino por tu experiencia, porque sabes hacer las cosas, porque tienes las conexiones necesarias para hacerlas. En ese sentido, buscamos entender sus problemas, su cultura, su negocio. Sabemos que necesitan a alguien que se haga responsable de lo que dice, de su opinión legal, y así agregamos valor. Sabemos que el cliente busca ese lado humano y ese expertise y queremos seguir agregando valor con ellos, por lo menos, durante otros 40 años.

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