David Figueroa Márquez: presidencia de la Unión Internacional del Notariado

David Figueroa es designado presidente de la Unión Internacional del Notariado, un hecho histórico para México. Su nombramiento proyecta al notariado mexicano en una organización que opera en más de 93 países.


Su elección como presidente de la Unión Internacional del Notariado representa un hecho histórico para el notariado mexicano. ¿Qué significado personal y profesional tiene para usted encabezar esta organización mundial y cómo cree que esta distinción proyecte a México en la comunidad notarial internacional?

David Figueroa Márquez – Con profunda gratitud recibo esta distinción como presidente de la Unión Internacional del Notariado, consciente de que representa no sólo un honor personal, sino también un hito trascendental para el notariado mexicano. En lo personal, es el reconocimiento a una trayectoria construida con vocación, compromiso y apego a los principios éticos que rigen nuestra profesión. En lo profesional, implica asumir con responsabilidad el liderazgo de una institución que vela por la seguridad jurídica en más de 93 países y cuyo quehacer influye directamente en la vida de millones de ciudadanos.

Visualizo esta elección como una oportunidad invaluable para proyectar a México como referente de excelencia, innovación y solidez institucional en el ámbito notarial. Nuestro país cuenta con un cuerpo notarial altamente capacitado, comprometido con la legalidad y con una profunda vocación de servicio. Esta nueva etapa permitirá fortalecer los vínculos internacionales, compartir buenas prácticas y contribuir activamente a la evolución del notariado en beneficio de la paz jurídica global.

Encabezar esta organización mundial es, en suma, un privilegio que asumo con humildad, pero también con la firme convicción de que México tiene mucho que aportar al diálogo jurídico internacional.

Uno de los ejes de su plan de trabajo busca medir y visibilizar el impacto económico de la escritura pública en las economías nacionales. ¿Cómo recopilará esa información y qué cambios espera generar en la percepción del papel económico y social del notariado a nivel global? 

David Figueroa Márquez – La medición y la visibilización del impacto económico de la escritura pública constituye un eje estratégico de nuestro plan de trabajo, orientado a demostrar con evidencia el valor tangible que el notariado aporta al desarrollo económico y a la estabilidad jurídica de las naciones. Para ello se ha previsto la implementación de un modelo metodológico riguroso, que combine el análisis estadístico, la recopilación de datos empíricos y la colaboración con instituciones académicas, organismos multilaterales y autoridades nacionales. Este enfoque permitirá identificar indicadores clave —como la reducción de litigios, la formalización de activos, la seguridad en transacciones comerciales y la protección patrimonial— que reflejan el efecto directo de la función notarial en la economía.

A través de esta iniciativa aspiramos a transformar la percepción del notariado en el ámbito internacional, posicionándolo no sólo como garante de legalidad, sino también como actor fundamental en la construcción de economías más inclusivas, transparentes y resilientes. Al visibilizar su contribución al crecimiento económico y a la cohesión social, buscamos fortalecer su legitimidad ante los poderes públicos, fomentar políticas que reconozcan su papel estratégico y promover una mayor integración del notariado en los procesos de desarrollo sostenible. Esta visión renovada permitirá que el notariado sea valorado no sólo por lo que representa jurídicamente, sino por lo que genera en términos de bienestar colectivo.

El segundo eje propone reconocer la mediación como una facultad inherente del notario. ¿De qué manera esta iniciativa puede contribuir a una justicia más cercana, eficiente y preventiva, y qué papel jugarán la capacitación y la actualización profesional en este proceso? 

David Figueroa Márquez – Reconocer la mediación como una facultad inherente del notario representa un avance significativo para una justicia más accesible, ágil y orientada a la prevención de conflictos. Esta iniciativa parte de la premisa de que el notario, por su formación jurídica, imparcialidad y cercanía con la ciudadanía, está en una posición privilegiada para facilitar acuerdos entre las partes, evitando la judicialización innecesaria de controversias y promoviendo soluciones consensuadas que fortalezcan la paz social.

Al incorporar formalmente la mediación en el quehacer notarial, se abre la puerta a una justicia más humana, eficiente y desformalizada que responde con mayor celeridad a las necesidades cotidianas de las personas. Esta visión preventiva no sólo aligera la carga de los tribunales, sino también empodera al ciudadano al ofrecerle mecanismos alternativos de resolución de conflictos que privilegian el diálogo y la voluntad.

En este proceso, la capacitación y la actualización profesional adquieren un papel protagónico. Será indispensable dotar al notariado de herramientas técnicas, habilidades comunicativas y formación especializada en métodos alternativos de solución de conflictos. La profesionalización continua garantizará que la mediación notarial se ejerza con excelencia, ética y eficacia, consolidando al notario como un agente activo en la construcción de una justicia moderna, inclusiva y orientada al bien común.

En el eje sobre los adherentes individuales se plantea una reforma a la estructura de participación de los notarios dentro de la Unión Internacional del Notariado. ¿Cómo este nuevo modelo puede mejorar la transparencia, la colaboración y el sentido de pertenencia entre los notariados miembros de distintos países? 

David Figueroa Márquez – La propuesta de reforma en torno a los adherentes individuales dentro de la Unión Internacional del Notariado responde a la necesidad de fortalecer los principios de representatividad, inclusión y corresponsabilidad que deben regir a una organización de carácter global. Este nuevo modelo busca ampliar y diversificar los canales de participación directa de los notarios, permitiéndoles involucrarse activamente en la vida de la Unión y en la generación de conocimiento. 

Al reconocer formalmente a los adherentes individuales se estimula la colaboración horizontal entre notarios de distintas jurisdicciones, facilitando el intercambio de experiencias, buenas prácticas y soluciones innovadoras a los desafíos comunes que enfrenta la función notarial en el mundo contemporáneo.

Este modelo también tiene un profundo impacto en el sentido de pertenencia: al sentirse escuchados, representados y partícipes, los notarios refuerzan su compromiso con los valores y los objetivos de la Unión. En suma, esta reforma no sólo democratiza la estructura institucional, sino que también revitaliza el tejido asociativo del notariado internacional, consolidando una comunidad más cohesionada, dinámica y capacitada frente a los retos globales.

Considerando que la presidencia del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) actualmente está a cargo de México, ¿cómo prevé fortalecer la cooperación entre la Unión Internacional del Notariado y los organismos internacionales en materia de prevención de lavado de dinero y financiamiento al terrorismo, reafirmando el papel del notario como garante de legalidad y transparencia? 

David Figueroa Márquez – La coincidencia histórica de que México ostente la presidencia del GAFI representa una oportunidad estratégica para fortalecer los vínculos entre la Unión y los principales organismos internacionales dedicados a la prevención del lavado de dinero y del financiamiento al terrorismo. Vamos a impulsar una agenda de cooperación interinstitucional que permita articular esfuerzos, compartir buenas prácticas y promover estándares comunes que refuercen la función preventiva del notariado en materia de cumplimiento normativo y transparencia.

El notario, por su posición como fedatario público y por su intervención en actos jurídicos de relevancia económica, está llamado a desempeñar un papel activo en la detección temprana de operaciones sospechosas, en la verificación de la identidad de las partes y en la trazabilidad de los actos patrimoniales. Reafirmar este papel implica no sólo reconocer su valor como garante de legalidad, sino también dotarlo de herramientas normativas, tecnológicas y formativas que le permitan actuar con eficacia y responsabilidad frente a los riesgos asociados a la criminalidad financiera.

En este sentido, la capacitación continua, el fortalecimiento de los sistemas de control interno y la armonización de protocolos de debida diligencia serán pilares fundamentales para consolidar una cultura de integridad en el ejercicio notarial. La Unión, en coordinación con organismos como el GAFI, buscará posicionar al notariado como un aliado estratégico en la construcción de sistemas jurídicos más seguros, confiables y comprometidos con la legalidad internacional.

Su plan de trabajo combina innovación, ética y modernización. ¿Cuál considera que será el principal legado de su gestión 2026-2028 y cómo desea que se recuerde la contribución de México al fortalecimiento del notariado mundial

David Figueroa Márquez – El principal legado que aspiro dejar al frente de la Unión Internacional del Notariado durante el periodo 2026-2028 es la consolidación de un notariado más cercano a la ciudadanía, más preparado para los desafíos del entorno digital y más comprometido con los valores universales de legalidad, equidad y servicio público. Mi gestión se propone ser un punto de inflexión hacia una nueva etapa de modernización institucional, en la que la innovación tecnológica se armonice con la tradición jurídica y con una ética profesional inquebrantable.

Deseo que la contribución de México sea recordada como una etapa de apertura, diálogo y liderazgo constructivo. Que se reconozca a nuestro país no sólo por su capacidad técnica y jurídica, sino por su vocación de cooperación, su impulso a la formación continua y su firme defensa del notariado como pilar de seguridad jurídica y cohesión social. Que México haya sido, en este periodo, un puente entre continentes, un promotor de buenas prácticas y un referente de cómo el notariado puede evolucionar sin perder su esencia.

En suma, anhelo que esta gestión sea recordada por haber sembrado las bases de un notariado global más integrado, más resiliente y preparado para servir a las personas en un mundo en constante transformación.

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