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Edith Olivares: Amnistía Internacional México

Edith Olivares Ferreto

Edith Olivares Ferreto | Foto: David F. Uriegas


¿Qué implicaciones tiene para las violaciones a los derechos humanos y la realidad de la población que las autoridades del Estado nieguen los hechos? 

Edith Olivares – La sabiduría popular sostiene que el primer paso para resolver un problema es reconocerlo. Cuando los Estados no reconocen las violaciones a los derechos humanos que cometen actualmente, que han cometido agentes del Estado en el pasado, o que cometen agentes aunque no sea con la autorización o el mandato del Estado, los problemas no se resuelven. No resolver un problema implica que se perpetúe tanto éste como el daño que se le provoca a las víctimas de las violaciones a derechos humanos.

Desafortunadamente, en el caso mexicano esto es algo que se ha repetido a lo largo de los últimos años. En Amnistía Internacional acabamos de cumplir 54 años desde su fundación en México y hemos visto cómo, a lo largo de las décadas, las autoridades del Estado mexicano tienden a negar algunas de las violaciones a derechos humanos que cometen y, en los últimos años, además se señala que ahora no se cometen las violaciones a derechos humanos que se cometieron antes, lo cual es muy ofensivo para las víctimas y no ayuda a resolver el problema.

Las violaciones a los derechos humanos no se acaban porque se diga en una conferencia de prensa que se acabaron. Hay agentes del Estado mexicano que continúan cometiendo violaciones a derechos humanos. En este país todos los días se violan derechos humanos, desaparecen más de 30 personas, mujeres son asesinadas, se cometen actos de tortura, se realizan detenciones arbitrarias, se hace uso excesivo de la fuerza. La única manera como vamos a poder resolver esto es a través de las denuncias que hacemos, que hacen las víctimas, que acompañamos las organizaciones; por parte del Estado, lo mínimo que requerimos es un reconocimiento.

Hace poco hallaron el cuerpo de Sandra Domínguez y de su esposo en Veracruz. ¿Cómo ha sido tu experiencia, como defensora de derechos humanos en la plataforma de Amnistía Internacional, en un entorno que persigue a los defensores de derechos humanos?

Edith Olivares – Primero, sobre el caso de Sandra en específico quisiera decir que es otro llamado de atención y de alerta sobre la situación que persiste en México. Sandra tenía ya más de siete meses desaparecida. Desapareció en Oaxaca, donde era defensora de derechos humanos. Aunque hubo muchas organizaciones, como Amnistía Internacional que lanzamos una acción urgente exigiendo a las autoridades del estado que dieran con el paradero de Sandra Domínguez, desafortunadamente se encontró su cuerpo junto con el de su esposo.

Me parece muy grave la denostación por parte de las autoridades acerca de cómo murió Sandra Domínguez. Este elemento también lo estamos viendo de manera recurrente en el país; es decir, no solamente desaparecen o son asesinadas o atacadas personas defensoras de derechos humanos y periodistas, sino además son desprestigiadas en su labor y esto no contribuye a que se respeten los derechos humanos de estas personas en México.

¿Cómo me siento yo en particular? Hay que reconocer que en nuestro país hay personas que, en primera línea, corren más riesgo: personas defensoras de derechos humanos y periodistas que se hallan fuera de la Ciudad de México defendiendo derechos en sus territorios. Esas personas literalmente se juegan la vida con el crimen organizado y con las empresas y los poderes fácticos. Ese riesgo es responsabilidad de las autoridades estatales porque no protegen o porque no realizan las acciones para garantizar la seguridad de esas personas.

El riesgo que pueda tener yo y mi equipo es muchísimo menor que el de estas personas. Esto no quiere decir que no corramos riesgo y que no debamos protegernos, pero sí debemos aprovechar ese menor riesgo para poner, a través de la plataforma en la que trabajamos, la seguridad y la visibilidad al servicio de quienes están en muchísimo más riesgo. Amnistía Internacional es un espacio en el que las personas defensoras de derechos humanos y víctimas de violaciones a derechos humanos pueden encontrar seguridad y una plataforma que les permita estar más seguras.

Sobre el tema de la militarización en el país, ¿hacia dónde llevar la seguridad para que sea un tema de naturaleza civil y no de orden castrense?

Edith Olivares – En México es indispensable echar para atrás la reforma constitucional que adscribió la Guardia Nacional a la Secretaría de la Defensa Nacional, que es el Ejército mexicano. Las personas en este país merecemos una seguridad pública centrada en las personas, no en el combate al crimen o al enemigo. El problema de que haya militares a cargo de la seguridad pública no versa sobre si a una le gusta o no lo simbólico en torno de los militares, sino tiene que ver más bien con el riesgo en el que estamos todas las personas, todos los días, cuando hay militares a cargo de la seguridad. Voy a dar dos ejemplos. El primero es el que acabamos de observar en el Multiforo Alicia, donde, por una aparente confusión o por un error —porque no tengo elementos para decir más que lo que han dicho las instancias correspondientes—, las autoridades de la Ciudad de México pretenden controlar un concierto y envían a la Guardia Nacional. 

Ahí hay que poner muchísima atención porque no es lo mismo enviar policías, por error, a un espacio como el Multiforo Alicia —que es un espacio cultural emblemático de las culturas en resistencia en la Ciudad de México—, que enviar a militares. Ese es uno de los riesgos. ¿Qué habría ocurrido si las personas se hubieran resistido a la presencia de militares ahí? Los militares están entrenados para combatir al enemigo, no para gestionar situaciones de seguridad como las que pudieron haber sucedido ahí. Ese es un llamado de atención de lo que no queremos ver en la Ciudad de México ni en ningún lugar del país. Necesitamos tener policías que sepan gestionar ese tipo de acciones.

El segundo ejemplo lo publicamos el año pasado en un informe titulado Cambiando el paradigma, en el que documentamos ejecuciones extrajudiciales en Tamaulipas y Nuevo Laredo durante 2023. Este documento pone sobre la mesa el riesgo que existe de que haya militares que estén gestionando las tareas de seguridad pública: cuando para ellos existe la sospecha de que una persona puede ser peligrosa, no la cuestionan, simplemente disparan; en algunos casos esos disparos han terminado en ejecuciones extrajudiciales. Ese es el riesgo en el que nos pone la militarización de la seguridad pública

¿Qué necesitamos en este momento? Primero, hacernos cargo de que en 2028 los militares vuelvan a los cuarteles a través de un proceso progresivo y de fortalecimiento de las policías, así como de la conformación de una nueva policía federal que pueda hacerse cargo de las tareas de seguridad pública.

¿A qué tipo de casos Amnistía Internacional les da seguimiento en México y por qué? ¿Por qué a veces pareciera que las organizaciones de la sociedad civil sólo toman casos mediáticos?

Edith Olivares – Amnistía Internacional en México aborda algunos temas de manera prioritaria; no son necesariamente las violaciones más graves ni las más importantes, sino en las que la organización tiene más experiencia acumulada y en las que consideramos que podemos ofrecer un valor agregado. Son particularmente tres:

1. La violencia contra las mujeres —que se empezó a trabajar hace más de 20 años, cuando comenzaron a ocurrir los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez—. Aquí abordamos temas como los feminicidios y los riesgos a los que se enfrentan las mujeres que buscan a sus familiares desaparecidos. Hemos querido dar un foco a esas mujeres que buscan a sus familiares y que se enfrentan a una gran cantidad de riesgos. Creemos que es importante también, desde la perspectiva de género y con un enfoque de derechos humanos y antirracista, dar luz a lo que están viviendo esas mujeres.

2. El derecho a la protesta. Esta es una parte de la esencia del movimiento. En México trabajamos específicamente con dos grupos: las protestas feministas y los defensores de tierra, territorio y medio ambiente. En 2021 publicamos un informe sobre la represión de protestas feministas porque empezamos a ver que durante 2020 tuvo lugar un proceso muy acelerado de actos de uso excesivo a la fuerza, desapariciones e, incluso, violencia sexual, incluida tortura sexual contra manifestantes en protestas feministas. El año pasado publicamos un informe sobre la criminalización que están viviendo las personas defensoras de tierra, territorio y medio ambiente. Queremos dar un trabajo continuado para promover cambios legislativos.

3.La resistencia antimilitarista.

Hay muchas otras violaciones a derechos humanos, pero abordar esas tres de manera prioritaria nos ha permitido tener un mayor impacto y brindar mayor seguimiento y acompañamiento a los casos. 

No trabajamos con casos mediáticos, sino con casos emblemáticos; es decir, la investigación que realiza Amnistía Internacional en México está apegada a los más altos estándares internacionales de derechos humanos y a los mismos estándares de investigación que se tienen en cualquier lugar del mundo. Eso implica que los casos tienen que estar muy documentados y que debemos tener muchísima evidencia de las violaciones a derechos humanos que se cometen contra las personas. Los informes de Amnistía Internacional son investigaciones, no de corte académico, sino enfocadas, por un lado, a generar cambios a través de la movilización de la población y, por otro, a generar presión e interlocución con las autoridades estatales para que cambien las prácticas violatorias de derechos humanos.

Además de organización, somos un movimiento al que le interesa que la gente conozca, se movilice, exija y se solidarice con las personas a quienes se les violan sus derechos humanos. Los casos nos permiten mostrar que cuando hablamos de este tipo de violaciones nos referimos a personas con historias. Por eso seleccionamos casos emblemáticos, es decir, casos que muestran lo que pasa cuando a una persona se le violan sus derechos humanos. Los cambios por los que apostamos, además, son estructurales; por eso hemos participado en propuestas de legislación.

Existe una discusión social acerca de cómo gestionar nuestra humanidad. Si en México hay más de 120,00 personas desaparecidas, ¿por qué deberían preocuparnos los bombardeos de Israel a Palestina o el genocidio en Sudán? 

Edith Olivares – Nos debe preocupar, como humanidad, lo que le pasa a una persona que puede ser similar a una. No me gusta decir que nos debe preocupar porque nos puede pasar a nosotras, aunque es cierto que nos puede pasar (por ejemplo, en el caso de México, la cifra de personas desaparecidas es tan alta —más de 128,000, y aumenta cada día—, que es muy probable que muchas tengamos a un familiar o a una persona conocida en esas circunstancias). Pero la única razón no es que nos pueda afectar a nosotras directamente, sino que hay que pensar que se trata de otros seres humanos, iguales a nosotras, que están viviendo el dolor o el terror. Por la supervivencia de la humanidad debería conmovernos a todos lo que pueda pasar con otro ser humano.

Una de las cosas más bonitas de Amnistía Internacional es que nos recuerda que los procesos, los Estados y las sociedades cambian, porque las personas lo exigimos. Cuando se detenga la guerra en Gaza va a ser por la exigencia de miles o millones de personas de todo el mundo. Cuando eso suceda, las personas que están en Gaza van a ser solidarias con las personas desaparecidas en México y con sus familiares. Ojalá la solidaridad no tuviera que construirse a partir del dolor, pero en muchas ocasiones a partir de eso se genera un rayo de esperanza.

Amnistía Internacional empezó realizando un acto muy sencillo: enviándole una carta a una persona que había sido víctima de violaciones a sus derechos humanos, diciéndole cosas sencillas, como “estoy pensando en ti”, “quiero que estés mejor donde estás detenida o donde estás acusada de pena de muerte” o “porque tienes a un familiar desaparecido”; eso le puede cambiar la vida a la gente: sentir que hay alguien más que se ha enterado de su situación le puede devolver la esperanza.

¿Cómo ha sido tu experiencia en la defensa de derechos humanos en el sistema de derechos humanos mexicano, donde pareciera que el mismo Estado garante es el principal perpetrador de su violación?

Edith Olivares – En realidad, los principales agentes que violan derechos humanos en el mundo, no sólo en México, son justamente aquellos de los que Amnistía Internacional permanece independiente: |las autoridades de los Estados, los partidos políticos, las empresas y las iglesias. De ninguno de estos agentes recibimos recursos para denunciar las violaciones a derechos humanos que cometen. Por eso, la esencia de Amnistía Internacional es el trabajo voluntario y el dinero que voluntariamente donan miles de personas en el mundo.

Es un poco complejo el trabajo de incidencia porque denunciamos y exigimos a los mismos actores, es decir, a las autoridades del Estado, quienes tienen que reconocer que su trabajo es garantizar los derechos humanos. Nosotras, como organización de la sociedad civil, hacemos una labor de denuncia, de exigencia y de acompañamiento. Como organización de la sociedad civil, no sólo criticamos lo que hacen las autoridades estatales, sino también hacemos recomendaciones y compartimos experiencias de éxito como referentes sobre cómo atender, resolver y disminuir las violaciones a derechos humanos o mejorar el trabajo que realizan para su vigencia y su respeto. Eso exige un trabajo de denuncia. Por ejemplo, cuando elaboramos el informe de muertes intolerables en Ciudad Juárez y Chihuahua, documentamos las deficiencias que cometía la Procuraduría de Justicia del Estado de Chihuahua en la investigación de lo que, en ese momento, llamaban asesinatos de mujeres. Casi 20 años después formulamos otro informe en el Estado de México —Juicio a la Justicia— en el que presentamos las deficiencias que la Fiscalía General de Justicia de esa entidad federativa comete en la investigación de feminicidios precedidos de desaparición. Descubrimos que son las mismas deficiencias que se cometieron 20 años antes en Ciudad Juárez, Chihuahua. Es decir, después de 20 años de legislación, de políticas públicas, de establecimiento de fiscalías especializadas y centros de justicia, encontramos prácticamente las mismas deficiencias, pero con un volumen mayor.

El trabajo continuado de Amnistía Internacional es el que nos permite sostener que el problema de la impunidad está en las fiscalías. Se requiere fortalecer las fiscalías y tener protocolos que el personal conozca.

¿Qué le dirías a las abogacías?

Edith Olivares – El derecho y el derecho a defender derechos son la piedra angular del Estado democrático de derecho. La labor de defensa, de conocimiento y divulgación de los derechos que tenemos las personas es fundamental para que todos podamos ejercerlos. En este sentido, se trata de una labor política. Nuestro llamado es a estar del lado de los derechos de las personas.

El mundo ha evolucionado a partir de la crítica a las teorías jurídicas que llaman a la ampliación del espacio de los derechos; por ejemplo, el movimiento feminista, que ha criticado que en el ámbito de los derechos humanos no estamos incluidas las mujeres. La intención siempre ha sido la inclusión de los grupos que tradicionalmente hemos estado excluidos y ser una sociedad más democrática y participativa.

Es muy importante recordar que en esa labor hay acciones que a veces pueden ser muy simples pero que de verdad pueden cambiar la vida de la gente. Lo más bonito de Amnistía Internacional es que se compone de personas que se desarrollan en muy diferentes ámbitos, no necesariamente por especialistas en derechos humanos, que ponen un granito de arena para que otras personas puedan ejercer sus derechos humanos. Con mucha más razón, esto lo pueden hacer quienes se dedican al derecho o quienes tienen conocimientos especializados sobre la materia.

La invitación de Amnistía Internacional siempre es a que tomemos acción. Hay muchas formas: podemos salir a las calles, firmar peticiones en línea, seguir nuestras redes sociales, firmar cartas y enviar mensajes a las personas a las que les violaron sus derechos humanos.

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