Guillermo Sheridan

Doctor en Letras Modernas y Mexicanas por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, investigador nacional nivel III del CONACyT, miembro de la Academia Mexicana de la Lengua y biógrafo literario de Ramón López Velarde y Octavio Paz.

Residencia en el polvo

La luz entra en cilindros por los ojos de buey al pequeño comedor de un yate donde estamos Neruda...

El último regiomontano

Los Ferrocarriles Nacionales de México dejaron de transportar pasajeros en 1997, y dejaron de existir como tales en 2001....

Nomenclatura urbana

Existe en la Ciudad de México una Comisión de Nomenclatura encargada de “coadyuvar con la Secretaría de Desarrollo Urbano...

Elegía del neovejete

Escribí lo que sigue cuando cumplí sesenta años de edad. Lo recordé ahora que ando en la setentena porque...

En defensa de la hipocresía

Dice el Lic Andrés Manuel López Obrador, Supremo de la Patria, que “la verdadera ideología de los conservadores es...

Al mexicano no el gustan los libros. Punto.

Ya no es una apreciación subjetiva sino un hecho científicamente demostrado: al mexicano no le interesan los libros. Se...

Millones de spots

En México deberíamos dedicarnos, única y exclusivamente, a la política. ¿Para qué atarearnos en otra cosa?  Nos iría muy...

Nos vemos en el bloqueo

Guillermo Sheridan reflexiona sobre las abundantes manifestaciones en México, desde su relevancia social hasta su transformación en ritual y...

El volcán de la esquina

Guillermo Sheridan reflexiona sobre la ficción apocalíptica en México, destacando lo surrealista en la vida urbana. Explora la presencia...

Riesgos de la verdad

Es frecuente que las autoridades del país aludan a la madurez del pueblo mexicano como razón de la necesidad...

Viajes al aeropuerto

Escribí este comentario en 2005, cuando se anunció la construcción de la Terminal 2 y, obviamente, mucho antes de...

Patria VIP

Guillermo Sheridan diseca las "fantasías antiigualitarias" en su texto, desentrañando la resistencia y anhelo de estatus en la sociedad...

Confesiones de un causante cautivo

El causante cautivo es el rehén perfecto del SAT: no escapa, no disimula, no negocia. Solo paga. Y además paga para financiar las tranzas que otros cometen sin consecuencias.

Un infierno para los corruptos

¿Cómo sería un infierno hecho a la medida para los corruptos?

Torito, torito

En el agitado mes de junio, un juez federal ordenó la suspensión “de manera definitiva” de las corridas de...